Mi lugar favorito, tú…
Mi hobby, enredar mis manos en tu pelo…
Mi momento del día, el que paso enganchada a tu cintura, en el sofá, sin hacer nada…
Mi palabra, la que sale de tu boca…
Mi distracción, tu boca…
Mi sabor, el que desprendes tú…

Mi lugar favorito, tú…
Mi hobby, enredar mis manos en tu pelo…
Mi momento del día, el que paso enganchada a tu cintura, en el sofá, sin hacer nada…
Mi palabra, la que sale de tu boca…
Mi distracción, tu boca…
Mi sabor, el que desprendes tú…

La banda sonora de mi día a día se traduce en ti…
Porque cada canción que escucho me lleva a ti…
Y cada momento de mi día me pide poner en la radio una canción que me recuerde a ti…
Cada día tiene un color distinto y un listado de canciones y cantantes favoritos, pero me encanta rememorarlos cuando más me acuerdo de ti…

Se me acumulan los besos que no te di…
Y lo cierto es que no sé que hacer con ellos…
Si pedirte que vengas a por ellos…
o meterlos en una caja y mandártelos…
Y es que, yo no los quiero, te pertenecen…

Eres el que me saca una sonrisa siempre…
En cualquier momento tienes la palabra exacta para hacerme reír…
Algo tan complicado, pero a la vez tan apetecible...
Un día malo lo conviertes en un día con sol en cuestión de segundos…

Eres mi luz. Mi noche. Mi estrella. Mi día…
Mi guía. Mi norte. Mi sur…
Mi debilidad. Mi punto fuerte. Mi riqueza. Mi fortaleza…
Mi complemento. Mi otra mitad. La pieza de mi puzle vital…
Mi risa. Mi llanto. Todas mis emociones…
Mi sensación favorita. Mi momento preferido del día…
Mi estación del año. Mi primavera. Mi verano. Mi invierno. Mi otoño…
Mi compañero. Mi fiel escudero. Mi confidente. Mi amigo…

Y siento que te pierdo, que cada vez estás más lejos y no hay marcha atrás…
Porque no valoré lo sencillo contigo y siempre busqué algo más…
Algo que me alejaba de ti, porque pensé que tú no me darías lo que necesitaba…Pero me equivoqué…
Por eso ahora siento rabia, frustración y coraje…
¿Y ahora qué puedo hacer?

Lo peor es que creo que con palabras todo se arregla…
Y en cambio hace mucho que lo que te digo a ti no te sirve y a mi no me sana…
Pero no sé hacerlo de otra manera. Lo que mejor se me da es ocultarme tras las palabras y hacer que lo que siento pueda fluir…
Así todo es más sencillo…

Si te dijera que el cuaderno donde escribo está lleno de ti, no me creerías…
Todo, aunque no lleve tu nombre, sabe a ti, porque todo lo que siento me lleva a ti…
Si quieres saber cómo te veo, búscate en esas palabras…

Qué decir, si ni las palabras salen de mí…
Qué decir, si hasta al último intento llego tarde…
Qué decir, cuando sé que aguantas mis arrebatos por no enfrentarte a mí…
Qué decir, si por mucho que diga ya asumí que perdí…
Aunque a veces mantenga la esperanza en el fondo de mi ser…

Si vas a mentir, al menos prepara una buena coartada, para que tus palabras no suenen a lo de siempre…
Al menos, intenta acordarte de con quien utilizas qué excusas, porque suenen manidas…
Pero ¿sabes qué? Que sienta estupendamente bien, de vez en cuando, mirar hacia otro lado y dejarlo pasar, no meterse en charcos, porque eso trae paz mental…
