Te sueño a trozos

Te sueño a trozos. Eres la primera persona con la que no soy capaz de soñar al completo. No puedo terminar mis sueños contigo. Sé que estás ahí, en mi cabeza, en mi historia, pero nunca llego a terminar esas historias, que se quedan incompletas.

Es algo muy extraño, es complicado saber por qué ocurre esto. Es más, me quedo paralizada en un momento de esa historia que creo, y no soy capaz de continuar.

No sé si significa algo o no, no sé si alguien tendrá una interpretación para ello, pero a mí me parece algo demasiado curioso, demasiado particular, porque es extraño no poder completar aquello que ronda mi cabeza cada noche.

Antes de irme a dormir pienso aquello que me gustaría que pasara por mi cabeza cuando Morfeo me visite, y en cambio no puedo continuar…

 

sueño
Un sueño a medias (Internet)
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Su mano…

Cogió su mano casi sin quererlo, sin pensarlo.

Y ahí se sintió feliz, arropada, con tan solo el roce de su piel…

Lo mejor fue comprobar que él no buscó una excusa para retirar su mano, y en cambio, hizo un gesto que reafirmó que había acertado, y es que apretó aún más su pequeña mano, demostrando que él también estaba a gusto…

 

manos entrelazadas
Manos entrelazadas (Internet)

Y ahí se quedaron, sin mirarse, pero con las manos entrelazadas. Ella posó su rostro en su hombro, y él colocó su cabeza encima de la de ella, y ahí se quedaron un rato…

Apartados del mundo, de quienes les rodeaban y en un momento de quietud…

 

No tengo nada que perder…

Me planteé que no tenía nada que perder, por tanto cualquier cosa que hiciera solo podría mejorar las cosas…

Porque para bien  o para mal, cualquier paso que diera, me llevaría a algún lado. Aún no sabía si bueno o malo, pero mejor que la incertidumbre, seguro…

Y entonces supe que cuando no tienes nada que perder, eres más arriesgado, y ves las cosas de manera muy distinta.

sin nada que perder
Nada que perder (Internet)

Por eso estaba bien, por un momento, perder el tiempo, sonreirme, sonreirle, y hacer aquello que, de otra manera, no me hubiera atrevido a hacer, porque cuando eres un desahuciado de la vida y no hay nada que ganar, tampoco te importa perder, si que es pierdes…

 

 

Castillos en el aire…

Algunas veces, en mi caso muchas, hacemos castillos en el aire. Yo, demasiadas veces.

Soy una soñadora con los ojos abiertos que enseguida se pone a imaginar cosas, a hacer esos castillos en el aire con alguien, con nadie…Y después caigo con más fuerza porque al final lo que imagino no es como lo esperé…

castillos en el aire

Y también me pregunto si algún día habrá alguien dispuesto a soñar despierto a mi lado, a terminar esos castillos en el aire que suelo montarme y no soy capaz de parar, porque cuando me doy cuenta, estoy perdida en mi mundo, despierta, pensando en todo lo que podría ser..y nunca es…

 

Buscando a aquel extraño

Vio a aquel chico por casualidad. Mientras iba por la zona alta de la ciudad vio a ese chico caminando, solo, por una de las calles del barrio.

Y los siguientes días se pasó buscándolo, como si fuera a estar esperándola entre la gente, en la calle. Quiso darse una vuelta por el barrio, que no conocía en exceso, por si encontraba a aquel muchacho que la dejó prendada aquel día.

No se reconocía, porque nunca había buscado a un extraño como si de alguien conocido se tratase. No sabía dónde vivía, si quiera si aquella era su zona o solo estaba de paso como ella cuando lo vio, y aquel barrio era demasiado grande.

Quiso describírselo a quien conocía por allí, preguntar si lo habían visto, si les sonaba, si estaba en lo cierto o solo había sido una alucinación. Pero en cambio pensó que era mala idea hablar de un extraño a su amiga, porque podía pensar que estaba loca. Ella ya lo pensaba de sí misma solo con la idea de pensar en un extraño, que le robaba el sueño y en el que pensaba día y noche.

chico de espaldas

Por eso prefirió callarse, pero en cambio no fue capaz de quitar de sus pensamientos aquel cuerpo atlético y alto que se había encontrado hacía ya días caminando tranquilamente. No olvidó aquel pelo corto pero de corte presumido y moreno. Aquellos músculos que, sin ser excesivos, sobresalían de su camiseta, y aquel color aceituna de su piel.

Pero ¿cómo encontrarlo?