Miraría tus ojos otra vez, pero no…

Miraría tus ojos otra vez…

Porque ellos sé que no me mentirían

Pero ya es tarde para hacer esa concesión. No quiero mirar tus ojos, no quiero verte más. Y mejor así. 

Frases y poemas de amor ?
Ya no miraría más tus ojos…
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No quiero deberte nada

No voy a permitir que vuelvas a tener control en mi…

Por eso, no tiendas tu mano como si hubiéramos terminado bien, como si hubiéramos hablado ayer mismo o fuéramos amigos…

No quiero deberte nada, no quiero tener que agradecerte nada…

Así que no vuelvas, porque no sé si soy capaz de resistirme…

no quiero deberte nada
No quiero deberte nada (Internet)

Quise abrazarte tanto…

Quise abrazarte tanto y tan fuerte, que ni me di cuenta de que te dolía mi cercanía.

No quise enterarme de tu debilidad, por eso intentaba actuar contigo como antes.

Pero hasta en tus peores días quise no mostrarte mi pena, porque de derrumbarme, no me hubiera levantado jamás.

Y tú, además, me necesitabas…

quise abrazarte

Desinterés

Con cierto desinterés se tumbó en su toalla y deslizó los auriculares en sus oídos y dejó que la música inundara su ser.

Así, desconectó de la gran cantidad de gente que la rodeaba, y se centró solo en lo importante, en disfrutar de la playa.

Hasta que uno de los auriculares se deslizó de su oído y la introdujo en una conversación cercana.

Una voz sensual y masculina llamó su atención, y no pudo dejar de buscar a quien hacía gala de esa voz.

Y cierto fue que quien se mostró ante ella no rompió sus expectativas.

desinterés

Se desdibujó

Se desdibujó tu rostro, y ya no pude recordar dónde estaba ese lunar tuyo tan característico, o de qué color eran tus ojos. Tampoco pude saber ya cómo de grandes eran tus pestañas o tu boca, ni cómo era tu sonrisa…

Y es que, los meses dieron paso al pasotismo, a pesar de que los primeros días después de dejar de verte necesitaba encontrarme contigo a cada momento.

Siento decirte esto, pero ya no te busco, ya no te sueño, ya no siento la necesidad de saber dónde o con quién estás. Ya nada tiene sentido.

se desdibujó tu rostro

 

Llegó

Llegó esa persona que transmitía con los ojos…

Llegó quien hizo que los días de lluvia fueran una oportunidad de jugar con los charcos…

Llegó quien me dio la oportunidad de ser yo, sin fisuras…

Llegó quien hizo que la intimidad no me diera miedo…

Llegó quien puso el sol en el cielo en los días nublado…

Simplemente llegó, sin esperarlo, sin ahelarlo, sin desearlo…

llegó esa persona
Llegó esa persona (Fuente: Frasemania)

Que no fue el momento

Claro que no fue el momento. Lo sabíamos los dos, pero nos dejamos llevar.

Nos dejamos llevar por el impulso de una buena conversación, de un poquito de atención, de un ir viendo pasar los días, sin prisa pero sin pausa…

Yo, porque las circunstancias, la vorágine del día a día, la incapacidad de ser alguien con nadie por falta de tiempo ni ganas, me arrastraron hacia ti. Y tú, porque lo que tenías en casa no te llenaba, aunque lo negaras, aunque te aferraras a ella como si fuera la última mujer que fuera a querer estar contigo.

Pero no cuajó. Y lo sabíamos desde el minuto uno. Pero no quisimos enterarnos, preferimos hacer oídos sordos y seguir. Y llegó un momento en que nada de eso tuvo sentido. Pero lo sabíamos, y es que no fue el momento, claro que no…

no era el momento
No fue el momento (Fuente: Solamentetuyyo)

Te lo dije todo

Soy de las personas a las que le cuesta decir lo que piensa. Y lo que siente.

Soy de esas personas que no sabe leer en los ojos ni en los gestos de los demás lo que piensan o sienten.

Tengo ese analfabetismo emocional incrustrado en mi ser, y es complicado sacármelo de encima.

Pero a ti te lo dije todo, sin dejarme nada dentro, sin hacer excepción alguna.

Solo que, cuando me envalentoné, fue precisamente para decirte todo y más, pero cuando dormías a mi lado.

te lo dije todo
Te lo dije todo (Internet)

 

Nuestro (mi) ángel

Eras y eres nuestro (mi) ángel. Te arrebataron la vida como si no te perteneciera. Como si fuera suya.

Hace más de 20 años que lloramos tu pérdida, y aún hoy tengo en la mente tu bella sonrisa, tu cálida voz, tu ternura, tu dulzura, tus enseñanzas. Porque no es que te dedicaras a eso, es que eras la viva imagen de la amabilidad hecha persona, y por eso tu trabajo parecía tan fácil para ti, y tan valorado por los que estábamos al otro lado del pupitre.

Esta noche, sin razón quizás, has vuelto a mi memoria. Entre la inquietud de la noche y el sueño a ratos, he recordado aquel día en que, entre los propios alumnos, nos fuimos avisando de que te habían encontrado sin vida, de que te habían arrebatado la vida. Quizás de quien menos lo esperabas.

Ya no estábamos en el colegio, donde te conocimos, pero en el instituto, aquellos que estábamos en contacto, nos fuimos contando la historia, y acudimos a saber qué había pasado. Sin creerlo, sin poder hablar, con sollozos en la garganta, fuimos conociendo datos.

Y ver a tanta gente con la misma sensación no alivió nuestra desazón, sino todo lo contrario, nos derrumbó un poco más. Porque teníamos la esperanza de que no fuera cierto, de que se habían equivocado. Queríamos verte de nuevo, un día más, por el colegio, paseando.

Fue la primera vez que me enfrenté a eso que ahora llaman la lacra del siglo XXI (aunque esto que cuento fuera del siglo anterior, que no está tan lejos como parece). La impotencia, la rabia, el coraje, se instaló en los que te valorábamos tanto. En los que te habíamos conocido y te queríamos. Y lo peor es que no podíamos creerlo. No queríamos creerlo.

Porque no solo fuiste una buena profesora, sino una bella persona, alguien a quien se podía confiar cualquier cosa.

Esta noche no dejaba de ver tu rostro, tu pelo siempre recogido con hebillas, ese pelo semi ondulado y formando una media melena. Tu sonrisa siempre instalada en tu boca, enmarcando tu cara. Esas facciones bonitas y a la vez tan calmadas que no solo provocaban respeto, sino confianza. Ese acento tan particular, y tu belleza natural.

Hace demasiados años, pero no podré olvidarme de ese ángel que se fue (no porque quisiera ni lo buscara) tan pronto, demasiado pronto. No sé por qué has entrado esta noche en mi desvelo, pero estoy segura que alguna razón habrá. Me alegra comprobar que no me olvido de ti, como no lo harán todos los que te quieren.

Seguirás siendo nuestro (mi) ángel, eso no lo dudo. Y gustosa estaré de que vuelvas a mis desvelos.

nuestro (mi) ángel