Sus propios pedacitos

Ahora tocaba volver a hacer de tripas corazón y soltar una amplia sonrisa que todos escucharan. Que los que estaban con ella disfrutaran, y los que estaban en su contra, oyeran con envidia. Y seguir, seguir acumulando momentos, los buenos, que sabría guardar como oro en paño, y los malos, que olvidaría tal cual fueran pasando…

Esos que no eran más que sus propios pedacitos, los que un día tuvo que comenzar a recoger del suelo, cuando se rompió por tanto…y por tan poco…

cristales

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