Escríbeme…
Te cuento dónde estoy y vienes…
O mejor, buscamos un lugar solo tuyo y mío…
De los dos…
Vienes y me cuentas…
Lo que te asusta, lo que te pesa, lo que te aflige,
lo que te llena, lo que te hace feliz…
Siéntate conmigo, que te escucho…
Te abrazo…Te arropo…
Porque, al final del día, aunque te parezca inverosimil, me sana poder restarte parte del peso que te acompaña…









