Antes de conocerte creía tenerlo todo…
Estar completa…
Y ahora me he dado cuenta de que no era así…
Porque sin tus abrazos, tus mimos y tu cariño, no tengo nada…
Y contigo, lo tengo todo…

Antes de conocerte creía tenerlo todo…
Estar completa…
Y ahora me he dado cuenta de que no era así…
Porque sin tus abrazos, tus mimos y tu cariño, no tengo nada…
Y contigo, lo tengo todo…

Tú eres para mí y yo soy para ti…
Por mucho que te empeñes en sonrojarte cada vez que te lo digo…
Así que ve asumiendo que eso es así, por ridículo que te parezca…
Pero sin ataduras, sin presiones, sin obligaciones, y verás que te engancharás a mí y yo a ti…

Llorar sana…
Reconforta, libera, ayuda, sana, calma…
De lo que conoces y de lo que no…
De lo que temes saber y de lo que tienes claro…
De lo que te asusta y de lo que, aparentemente, no…
De lo que duele y de lo que apenas roza tu piel…
De lo de antes y lo de ahora…
De todo y de nada, porque llorar te permite volver a empezar…

Y te preguntas por qué.
Repetidamente…
Demasiadas veces…
Y no llegas a ninguna conclusión…
Te das por vencida hasta que ese pensamiento vuelva a inundar tu mente…
Bajas los brazos. Te rindes…
Porque cuando alguien decide arrinconarte, no contar contigo, es difícil…

Se miraron…
Furtivamente…
Entre toda aquella gente…
Se miraron un solo segundo y se volvieron a buscar toda la noche…
Sin éxito…
Hasta que, sin querer, rozaron sus brazos en la barra del bar y ya no dejaron de mirarse…
Ni de buscarse…

Qué rabia que conmigo todo te pareciera demasiado…
Que te agotaran mis mensajes, que nunca tuvieras tiempo para mis llamadas…
Que no quisieras pasar tiempo conmigo…
Con la excusa de no querer atarte ni acostumbrarte a nadie…
Con el típico ‘no eres tú, soy yo…’
Y que ahora tenga que verte compartir la vida con ella, sin quejas, sin exigencias…
¿Por qué ahora sí y hace tan poco, no?

Fuimos pero no seremos…
No quisiste y ahora no quiero yo…
Me olvidaste y me obligaste a despreciarte…
Tanto, que no quiero saber nada de ti…
Me utilizaste para quitarte aquella espinita,
y ahora soy yo la que muestra indiferencia hacia ti…

La idea de tenerte me tortura,
me persigue y apenas me deja dormir…
La idea de tenerte me agota,
porque no me deja pensar en otra cosa
que en tu sonrisa y tu calidez…
La idea de tenerte me extenúa
pero más me castiga la idea de no tenerte…

Da igual cómo empezamos…
Lo importante es que, entre tanto y tanto, supimos fusionarnos, hasta ser el engranaje perfecto…
Lo importante es el camino recorrido, que nos lleva por donde queremos ir…
Y si estamos el uno junto al otro, de poco habrá servido que otros hayan intentado minar ese sendero…

No le pongas límites a lo nuestro…
Ni etiquetas que nos definan…
No le pongas nombres…
Ni cortes mi espontaneidad..
No permitas que no te abrace por las mañanas mientras aún duermes…
Ni hagas que se acabe la pasión…
Porque si llegan los límites, las etiquetas, muere la espontaneidad, se acaban los abrazos y falta la pasión, entonces no habrá nada entre tú y yo…
