Fundirme en tus brazos

fundirme en tus brazos
Fundirme en tus brazos (Internet)

Solo eso. Fundirme en tus brazos y en tus abrazos.

Hacerme pequeñita a tu lado, y convertirme en parte de ti.

Mirarte a los ojos y verme reflejada en ellos.

Besarte en los labios y charlar un rato.

Nada más. Solo eso.

Aunque quizás me pudiera acostumbrar a ese ritual un día, y otro, y otro.

 

 

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Lo haría una y otra vez

Toco tu piel y me estremezco.

Rozo tus labios y tengo cada vez más ganas de ti.

Muerdo el lóbulo de tu oreja para causarte placer.

Recorro todo tu cuerpo con mi dedo…

Y lo haría una y otra vez, una y otra, una y otra vez…

una y otra vez

 

Avergonzada

Avergonzada dejé que avanzaras por mi ropa, dejándola a un lado.

Pero sin dejar mi pudor aparcado.

Porque sentirme desnuda y observada me creó cierta vergüenza.

Pero me pudo el deseo de sentirte, y que me sintieras, recorrer tu cuerpo, tomar tu cara entre mis manos y que hicieras lo mismo conmigo…

Pero saber que tus ojos me recorrían y escrutaban cada centímetro de mi cuerpo, de mi piel, me hizo ruborizarme, y sentirme aún más avergonzada. Menos a la altura de las circunstancias.

Pero de poco sirve el velo de la vergüenza cuando el deseo llama a tu puerta, aunque esa sensación no desaparezca, siempre te acompaña.

avergonzada 1
Avergonzada (Internet)

 

Envidia…

Siento cierta envidia de ti, que no solo tienes lo que deseo, sino que además despiertas las miradas de los desconocidos, los que me gustaría que se fijaran en mí. Por capricho, por placer…

Y es que a nadie amarga un dulce. Me gustaría sentirme reflejada en la mirada de cualquier extraño, y que alguien me esperara ansioso al llegar a casa. Por desear que no quede…

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Envidia (Internet)

Veo que eres todo lo contrario a mí. Tú gustas y yo soy insignificante, por no decir invisible, y me siento ridícula, porque por muchos esfuerzos que haga, dudo que en algún momento esté a la altura.

No te culpo, pero me da rabia ser tan poco a tu lado, no tener nada con qué sorprender.

Tan grande, tan pequeña…

Aquella ciudad me pareció tan grande y tan pequeña por momentos…

Porque te busqué mucho, con la mirada y con mis sentidos, y nunca te encontré.

Anhelaba coincidir contigo por la calle, pero parece que aquel lugar en el que vivíamos era demasiado grande para esa mera coincidencia.

Y sabía que, cuando no quisiera mirarte a los ojos, y que tú no buscaras los míos, entonces aquel lugar sería tan pequeño que estaríamos condenados a encontrarnos…

tan grande, tan pequeña
Aquella ciudad (Internet)

 

Toqué tu cara con sigilo

Toqué tu cara con sigilo, para poder imprimir aquel gesto, aquel tacto, en mi memoria, y no olvidarlo jamás.

Lo hice casi sin pensar, aunque cuando dirigía mi mano hacia tu cara pensé que quizás no era sensato hacerlo. Porque las circunstancias no eran precisamente las idóneas.

Pero no te moviste, dejaste que mi mano, en un gesto que me pareció que ocurría a cámara lenta, llegara a tu cara, e incluso alcanzaste mis dedos con tu mano, para hacerme sentir especial, para hacerme sentir que nada podía salir mal.

toque su cara
Él/Ella (Internet)

 

No lo calcules

Premeditar cuándo esa persona que esperas aparecerá por la puerta no es sensato. No lo calcules. Cuando llegue el momento lo hará. Y sabrás que es. No hará falta preguntarte o preguntárselo.

Si te causa algo de miedo o sensación de vértigo seguir indagando en su interior por miedo a lo que puedas descubrir, es que es quien estabas esperando. Porque no sabes qué vas a encontrar.

no lo calcules
No lo calcules (Internet)

Cuando llegue no pierdas la oportunidad de decirle que se puede, que comparta contigo sus sueños, sus miserias, sus alegrías y dolores. Y los tuyos.

Disfruta del momento, porque esa persona habrá llegado. Y nunca reniegues de que pueda ser, aunque parezca complicado. Y si duda o dudas, más claro puedes tener que es…

 

Dolió, pero ya no…

Tu estúpida y engreida actitud dolió. Pero ya no.

Porque los mentirosos no tienen cabida en la vida de alguien como yo. Y tu problema fue no decir la verdad nunca, ni poniéndola delante de tus narices.

la verdad
La verdad (Internet)

Has preferido contar mentiras, una tras otra, a decir la verdad. Si el resultado era el mismo, que no te importaba quien preguntaba, qué más te daba decir la verdad.

Pero no. Preferiste seguir mintiendo y provocando malestar y dolor en mi. Hasta que ya no dolió más.

Si tú no cuentas la verdad yo la formaré, pieza a pieza, por ti.