Yo también tengo días malos.
Y me encantaría contártelo.
Pero me da que no te importaría, que no me echarías cuenta, por eso me callo y sigo.
Intentando no centrarme en que me duele tu indiferencia…

Yo también tengo días malos.
Y me encantaría contártelo.
Pero me da que no te importaría, que no me echarías cuenta, por eso me callo y sigo.
Intentando no centrarme en que me duele tu indiferencia…

Esperaba, cada día o cada noche, un simple ‘buenas noches’, ‘felices sueños’, ‘que sueñes con los angelitos’, ‘que tengas un buen día’, ‘espero que disfrutes del día’…
Sencillamente eran detalles tan sencillos y a la vez especiales…

Perdimos la confianza. La frescura. La capacidad de hablar porque sí, de todo y de nada. De contarnos cualquier cosa. La capacidad de mirarnos a los ojos…

El sol, entrando por la ventana de la habitación, nos sorprendió intercambiando historias de todo ese tiempo en que no habíamos coincidido…
Mientras, yo intentaba contar lunares en tu espalda, intentando aguantar el sueño, que me venció minutos después…
Y así me quedé dormida, en tu espalda, rendida tras la noche en vela…una gran noche…

Surqué cada cicatriz de la vida en tu piel…
En silencio, recorrí aquel absurdo tatuaje de cuando eras un inconsciente; la marca que dejó la piel cosida de mala manera tras aquel accidente; las arrugas y las marcas de expresión del tiempo, la risa y las preocupaciones; la sonrisa en tu boca; y toqué todo aquello importante que habla de ti…

Dejémonos llevar y esto que surge entre tú y yo nos lleve donde tenga que ser…

Olvidarte no fue fácil, pero lo conseguí, por eso ahora no me permito el lujo de volver a pensarte…Ahora sí entra en mis planes borrarte de cualquier recuerdo…
Porque no cabes en mi vida, como yo no lo hice en la tuya…no tendría sentido alguno..

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Dejó de intentar buscarte, porque cuando lo hacía no te encontraba…
Dejó de intentar llamar tu atención, porque entendió que todas tus respuestas eran obligadas…
Dejó de perseguirte, porque nunca llegó a alcanzarte...
Y al final, llegó alguien a quien no tener que rogar, buscar, perseguir, agobiar… Se cansó de esperar a que la vieras, a que la descubrieras, aún teniéndola delante…

Dame cobijo en tu abrazo y deja que me refugie bajo tu brazo, porque quizás hoy lo necesite más que cualquier otro día…

Mientras tú te burlas de ella y la menosprecias o la ignoras, hay alguien disfrutando de su compañía, haciendo que cada segundo cuente, sacándole una sonrisa por nada, en el momento menos esperado…
