Nuestro momento…

Encontramos nuestra hora del día para hablar, sin que nada interfiriera en nuestro momento

Cuando ya, aislados del mundo, nos abríamos el uno al otro, nos contábamos nuestro día y nos pasábamos horas riendo y siendo nosotros, sin más…

Y sin que nos importara nada ni nadie más…

Nuestro momento (Internet)

Fuimos tanto…fuimos todo…

Fuimos tanto…Fuimos todo…Y ya no somos nada…

Hemos dejado, el uno en el otro, un terreno yermo

Y nos hemos jodido, nos hemos hecho daño, porque el poder de la rutina, de pensar que no había que esforzarse por demostrar lo que era obvio, nos ha consumido, ha podido con nosotros…

Fuimos tanto, y ahora no somos nada… (Internet)

Nuestro primer beso

Hablábamos de por qué no nos habíamos besado aún…Y sentí la necesidad de ponerme de puntillas y darle un beso en la punta de la nariz

A continuación, nuestras bocas se encontraron en un beso dulce, tímido, apasionado, romántico, que en breve acabó siendo un beso salvaje, ávido de ganas, divertido…

El primer beso. Nuestro primer (y no último) beso

Nuestro primer beso (Internet)

Sin príncipes azules…

Nunca fue de príncipes azules. Y si algún día creyó en ellos, dejó de hacerlo hace tiempo…

Prefiere un chico de esos que coloquialmente se llaman «normal y corriente». De esos que van en vaqueros y camiseta de manga corta (a ser posible blanca).

De esos al que invitas a un café que dura horas y con el que terminas compartiendo, en cualquier rincón, un paseo por las estrellas

No fue de príncipes azules (Internet)

Días grises…

Hay días grises, no solo ahí fuera, sino también aquí dentro…

Días en los que reconfortaría, porque sí, contar qué te pasa y aliviarte…

Pero siempre te ronda la idea de que a nadie le importarán tus fantasmas

Días grises, fuera y dentro (Internet)