Que hoy sea ese día en que despiertes de tu agonía y decidas que continuar merece la pena…
Que hoy sea el día en que te mires al espejo y te veas a ti, no a esa mujer que pretende moldear y aislar…
Que hoy sea ese día…

Que hoy sea ese día en que despiertes de tu agonía y decidas que continuar merece la pena…
Que hoy sea el día en que te mires al espejo y te veas a ti, no a esa mujer que pretende moldear y aislar…
Que hoy sea ese día…

Como dolía, decidiste que era mejor huir, esconderte, no sentir…
Y hoy, que no sé si duele o no, te sigues escondiendo…
Y yo, mientras, me pregunto el por qué…

Te pediría una y mil veces, si pudiera…
Te elegiría siempre, si pudiera…
Te buscaría entre la gente, si pudiera…

Me gustas de siempre. Desde que te vi, ahí sentado con tu jersey de cuello vuelto, mirando tu móvil…
Cuando te pillo sosteniéndome la mirada, con la sonrisa en la boca…
Cuando estás distraído, pensando en tus cosas…
Cuando te revuelves el pelo porque algo te preocupa…

Quiero oler tu perfume cada día…
Quiero coger tu mano por la calle, como dos adolescentes…
Quiero mirarte a los ojos y no perderme esos guiños que me dedicas socarrón…
Quiero divertirme cada día, como dos niños…
Quiero que recorramos la ciudad, caminando y charlando de todo y nada…
Quiero, quiero, quiero, pero lo importante es ¿lo quieres tú?

No me pongas la miel en los labios y después te marches.
Dame todo, desde un beso, hasta el último de tus alientos…
Dame tus mañanas, y tus noches, y no me dejes con las ganas…

No te marches otra vez, ahora que parece que vuelves…
Porque no soportaría de nuevo tu ausencia, sin motivo alguno, por tanto tiempo…
Así que no te vuelvas a ir, te lo pido…

Si es que estamos hechos de la misma piel, y eso se nota…
Por eso, tú eres para mí; y yo soy para ti...
Soy la horma de tu zapato, y tú eso que llaman mi media naranja…
Y para qué te voy a decir más, si ya sabes todo lo que significas…

Di lo que piensas. Di lo que sientes…
Ven y agárrame fuerte. Abrázame y hazme sentir, sentir algo…
Haz que parezca que el tiempo no ha pasado, como si se hubiera parado…
Ven y dilo, no pierdas (perdamos) el tiempo…

Necesité tantas veces preguntarte para aclararme. Y nunca fui capaz.
Porque me cansé de estar y fue tu alivio que desapareciera sin más.
Y en muchas ocasiones me vi tentada a dejar rienda suelta a mi rabia y decirte todo lo que sentía. Pero si no había funcionado antes, ¿por qué entonces?
Y fueron muchos los días que me sentí desdichada, tonta, idiota, y que me dormí dándole vueltas a todo, a por qué había confiado en ti, por qué me dejé llevar, por qué me metí ahí, si sabía que saldría perdiendo .
Y aún hoy en día, a pesar de todas las evidencias, me sigo haciendo tantas preguntas que no tienen respuesta. Y que si la tuvieran solo harían ahondar en la herida…
A pesar de jurarme a mí misma una y otra vez que no me dejaría embaucar con bonitas palabras y atenciones tan fácilmente, lo hice. Caí en tu trampa y en tu juego, y aún siendo evidente que no era nada para ti, me dejé llevar, como una adolescente necesitada de cariño. Prácticamente como lo que era. Y aunque me aconsejaron que saliera de ahí, no lo hice, no fui capaz, intentando justificar cada movimiento que hacías, como si en realidad yo te importara. Pobre ilusa.
Y esta tonta ilusa aún a día de hoy quiere encontrar respuestas a demasiadas preguntas…
