Respuestas a demasiadas preguntas

Necesité tantas veces preguntarte para aclararme. Y nunca fui capaz.

Porque me cansé de estar y fue tu alivio que desapareciera sin más.

Y en muchas ocasiones me vi tentada a dejar rienda suelta a mi rabia y decirte todo lo que sentía. Pero si no había funcionado antes, ¿por qué entonces?

Y fueron muchos los días que me sentí desdichada, tonta, idiota, y que me dormí dándole vueltas a todo, a por qué había confiado en ti, por qué me dejé llevar, por qué me metí ahí, si sabía que saldría perdiendo .

Y aún hoy en día, a pesar de todas las evidencias, me sigo haciendo tantas preguntas que no tienen respuesta. Y que si la tuvieran solo harían ahondar en la herida…

A pesar de jurarme a mí misma una y otra vez que no me dejaría embaucar con bonitas palabras y atenciones tan fácilmente, lo hice. Caí en tu trampa y en tu juego, y aún siendo evidente que no era nada para ti, me dejé llevar, como una adolescente necesitada de cariño. Prácticamente como lo que era. Y aunque me aconsejaron que saliera de ahí, no lo hice, no fui capaz, intentando justificar cada movimiento que hacías, como si en realidad yo te importara. Pobre ilusa.

Y esta tonta ilusa aún a día de hoy quiere encontrar respuestas a demasiadas preguntas…

preguntas sin respuestas

8 respuestas a “Respuestas a demasiadas preguntas

    1. Muy cierto, pero cuando sientes que no eres importante o no tienes potestad, no las haces, y ahí se quedan. Se quedan dormidas, a pesar de que pensara lo contrario, y ahora han vuelto a despertar…

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s