Sentí que llevaba cara de idiota...
El camino de vuelta lo hice deprisa, pero sin apenas darme cuenta, pensando en lo que había pasado…
Pensando en ti, en mí…
No quise mirar mi cara en ningún escaparate por miedo a confirmar que una sonrisa inundaba mi cara, y todo por tu culpa…
Una sonrisa que permaneció todo el camino…









