Si me invitas a entrar, me cuelo sin llamar, sin pensarlo…
Así que, no lo pienses, déjame entrar…

Si me invitas a entrar, me cuelo sin llamar, sin pensarlo…
Así que, no lo pienses, déjame entrar…

Allí te esperaba, con las ganas instaladas en el estómago y las ansias en la garganta, queriendo salir…
Pero cuando te vi llegar, con el semblante serio y tu media sonrisa por bandera, se me olvidó todo lo que quería decirte…
Todo lo que necesitaba escupir se diluyó, y la sonrisa también apareció en mis labios, dándote la bienvenida…

Eso beso, dulce e inesperado
Ese beso cálido que unió nuestros labios…
Ese beso, que solo fue el inicio de ese cosquilleo en el estómago…
Ese beso, entre nosotros…tú y yo…

Qué importante perdonar y perdonarse…
Qué importante no hacer que el paso del tiempo, inexorable, nos deje con las ganas de un perdón o de perdonar…
Qué importante saber abrazar, sin palabras, sin intenciones, sin premeditarlo…
Qué necesario estar bien, con uno y con los demás, sin guerras, sin batallas, sin luchas…
Qué importante perdonar y perdonarse…

Comprende que no hacen falta aspavientos…
ni tantos golpes de pecho…
que lo que se hace de corazón…
no hace falta exponerlo…

Los golpes siguen llegando…
inesperados pero dolorosos…
disfrazados de inexistencia y ocultación
cargados de maldad e ingratitud
manchados de falsedad e hipocresía
golpes que recibes con resignación y estupor
e impactan donde más duele, pero que
seguirán reafirmando que son innecesarios e injustos…
Golpes que te darán donde más duele pero
que no teñirán tu conciencia…

Aquel día llovía con fuerza…
pero llegaste tú a dar luz
a llenarlo todo de color…
Y ahí sigues, con tu media sonrisita…
y tu mirada de reojo cuando te digo algo que te descoloca…
Ahí sigues, llenando cada día de motivos…

Lo que siento es difícil de expresar…
Si te tengo cerca, sonrío…
Si estás lejos, pienso en ti…
Nunca podrás llegar a comprender lo que aquí dentro llevo desde que te vi por primera vez…

Siempre eras tú. Solo tú…
Y comprendí que, por mucho que me esforzara, yo nunca era solo yo para ti…siempre había más gente, más momentos, más a lo que atender…
Yo era secundaria, siempre. Nunca tuve prioridad en tus planes, en tu vida, en tu todo…
Pero en cambio para mí si eras solo tú…

El otoño parece que irrumpe con fuerza, y de forma inesperada, llevándose consigo los últimos días de sol y playa, de verano…
Se lleva esos últimos días de disfrute, de relax y tranquilidad en la playa, sin turistas, sin bullicios…
Y llega en forma de días nublados y lluvia inesperada, de armarios desordenados de buscar algo de abrigo para intentar combatir el repentino frío de estos días…
Pero aquí, donde yo me siento a escribir, no entra el frío. Aquí me resguardo del otoño, de las hojas secas y los días más cortos…
