Si te miro a los ojos…
siento que se me encienden las mejillas…
Y si me dices algo, por insignificante que sea…
siento que me ruborizo…
Me intimidas con poco que hagas…
y no lo puedo remediar…

Si te miro a los ojos…
siento que se me encienden las mejillas…
Y si me dices algo, por insignificante que sea…
siento que me ruborizo…
Me intimidas con poco que hagas…
y no lo puedo remediar…

Me obsesioné con verte llegar, verte cruzar la puerta…
Con tu olor, con tu perfume…
Con tus color color miel, con tu amplia y contagiosa sonrisa…
Con tu leve timidez y con tu manera socarrona de responder…
Con tu forma de estar en el mundo, con tu sensatez…
Me obsesioné contigo y ahora es complicado alejarme de ti…

Provocas mi sonrisa…
Por lo que dices, por cómo lo dices…
Por lo que me evoca recordarte, recordarnos…
Porque hace mucho que acabamos, pero sigues siendo mi mejor casualidad…

Si las palabras te abruman…
Nos quedaremos en silencio…
Nos hablaremos con la mirada…
Nos fundiremos en un abrazo eterno de esos que hablan por sí solos…
Si lo prefieres, nos quedaremos callados…

Meses en estado de enamoramiento…
Por ti. Pero perdiéndome a mí…
Meses en estado de ensimismamiento…
Estando en mi burbuja de amor y admiración por alguien que no lo merecía…
Sin sospechar que eras todo lo contrario a lo que deseaba…
A lo que esperaba…

Establecimos aquel espacio que era solo tuyo y mío…
Creamos algo que nos pertenecía, que era de nosotros y de nadie más…
Algo solo nuestro…
Un lugar en el que nos sentíamos lejos de miradas ajenas y de aquellos que nos juzgaban…

Te quiero con cada uno de los pedacitos de mi alma…
Esa que reconstruiste poco a poco desde que llegaste…
Con paciencia, dulzura y delicadeza…
Pegando los trocitos como si se tratara de las piezas de un puzle…

No quiero acercarme a ti…
Ni tener nada que ver contigo…
No quiero tus besos…
Ni tus abrazos…
Ni tu calor…
No quiero nada de ti…

Cómo decir te quiero...
Si no me enseñaron ni aprendí a decir esas dos palabras…
Pero contigo a veces me imagino diciendo esas palabras que tanto encierran, que tanto dicen…

Busco tu nombre en mi teléfono, abro nuestra última conversación y empiezo a escribir…
Me arrepiento, borro y vuelvo atrás, dejando el hueco en blanco…
Mirando esa conversación, con ganas de contarte pero sin fuerzas para ello…
Miro tu foto, releo algunos de nuestros mensajes y prefiero dejarlo estar...
