De siempre…

Me gustas de siempre. Desde que te vi, ahí sentado con tu jersey de cuello vuelto, mirando tu móvil…

Cuando te pillo sosteniéndome la mirada, con la sonrisa en la boca…

Cuando estás distraído, pensando en tus cosas…

Cuando te revuelves el pelo porque algo te preocupa…

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Quiero…

Quiero oler tu perfume cada día…

Quiero coger tu mano por la calle, como dos adolescentes…

Quiero mirarte a los ojos y no perderme esos guiños que me dedicas socarrón…

Quiero divertirme cada día, como dos niños…

Quiero que recorramos la ciudad, caminando y charlando de todo y nada…

Quiero, quiero, quiero, pero lo importante es ¿lo quieres tú?

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Quiero, quiero, quiero (Internet)

 

Tú para mí; yo, para ti…

Si es que estamos hechos de la misma piel, y eso se nota…

Por eso, tú eres para mí; y yo soy para ti...

Soy la horma de tu zapato, y tú eso que llaman mi media naranja…

Y para qué te voy a decir más, si ya sabes todo lo que significas…

tú para mí; yo para ti
Mi media naranja (Internet)

 

Descalza…

En otoño, me encanta ir descalza.

Y sentir el frío del suelo bajo mis pies.

Y correr por el salón, llegar al sofá y dejar que frotes mis pies, hasta darles calor.

Pero solo por notar el tacto de tu piel en la mía, me descalzaría siempre, toda la vida…

Respuestas a demasiadas preguntas

Necesité tantas veces preguntarte para aclararme. Y nunca fui capaz.

Porque me cansé de estar y fue tu alivio que desapareciera sin más.

Y en muchas ocasiones me vi tentada a dejar rienda suelta a mi rabia y decirte todo lo que sentía. Pero si no había funcionado antes, ¿por qué entonces?

Y fueron muchos los días que me sentí desdichada, tonta, idiota, y que me dormí dándole vueltas a todo, a por qué había confiado en ti, por qué me dejé llevar, por qué me metí ahí, si sabía que saldría perdiendo .

Y aún hoy en día, a pesar de todas las evidencias, me sigo haciendo tantas preguntas que no tienen respuesta. Y que si la tuvieran solo harían ahondar en la herida…

A pesar de jurarme a mí misma una y otra vez que no me dejaría embaucar con bonitas palabras y atenciones tan fácilmente, lo hice. Caí en tu trampa y en tu juego, y aún siendo evidente que no era nada para ti, me dejé llevar, como una adolescente necesitada de cariño. Prácticamente como lo que era. Y aunque me aconsejaron que saliera de ahí, no lo hice, no fui capaz, intentando justificar cada movimiento que hacías, como si en realidad yo te importara. Pobre ilusa.

Y esta tonta ilusa aún a día de hoy quiere encontrar respuestas a demasiadas preguntas…

preguntas sin respuestas

¿Acaso yo…?

¿Acaso yo estoy en tu mente?

¿Me recuerdas, sabes que existo? ¿Quieres que esté a tu lado?

Una y otra vez estuvo a punto de preguntarte, pero finalmente no pude. Me sentí ridícula y algo tonta al pensarlo.

Y es que, creía que no

¿Acaso yo..._
¿Acaso estoy en tu mente…?