Comprensión

Nunca llegué a pensar que quisiera suplicar comprensión. Aunque no sea fácil.

Quise decirte tanto con tan poco…Quise explicar tanto en tan pocos segundos. Quise decirte mucho, y expresarme, pero puse una barrera delante, por miedo a no ser correspondida…

Que por eso quise pedirte que te pusieras en mi piel, por un momento, para que supieras lo importante que eres, aunque no lo haya sabido ver siempre.

Por eso te quise pedir comprensión, y lo seguiré pidiendo…

comprensión
Quise pedirte comprensión (Internet)
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Redescubrirte

Redescubrirte fue un acierto.

Creo que aquel día me atreví porque necesitaba recuperarte y revivirte.

Creo que necesitaba decirte todo lo que me callé durante años. Y al final resulta que aquello que me negué seguía ahí, en un rincón de mi alma, esperando a que lo rescatara.

Y tengo que decirte que necesitaba decirte todo aquello esperando una respuesta que me aliviara, que no me hiciera sentir arrepentimiento por no haber vuelto a por ti antes, pero que me devolviera a tu vida, y a ti a la mía, que estaba incompleta

redescubrirte
Revivirte, recuperarte, redescubrirte (Internet)

 

Así soy yo (II)

Así y yo tiene y tendrá muchas segundas y terceras partes. Porque soy de muchas maneras. Maneras que no caben en un solo post, en un solo recorrido, o que no afloran en un mismo momento. Por eso seguiré haciendo partes y partes a este Así soy yo.

Porque principalmente soy olvidadiza, de esas que van apuntando todo en un papel.

Soy de las que se levantan por la mañana con el pelo alborotado de dar tanta vuelta en la cama. Y de mal humor. Porque quiero seguir durmiendo, o soñando con algo bonito…

Me reafirmo, soy de las que no saben decir que no y va haciendo favores a diestro y siniestro. Pero de las que pocas veces pide uno. Porque estoy cansada de los ‘no’, ‘ahora no puedo’, ‘mejor luego’…

Soy de las que se miran al espejo y ven poco que resaltar. Ni arreglada, ni recién levantada, ni nada de nada…

Soy de las que quieren las cosas ya, porque me cuesta ser paciente y esperar…

Soy de las que se esfuerzan, a la que nadie regala nada.

De las que se indigna, se rebota y se cabrea, a veces conmigo misma por no hacerlo con los demás. De las que se frustra a menudo, por mucho…

Soy tan transparente, que mi cara lo refleja todo. Lo que quiero que los demás sepan, y lo que no. Voluntaria e involuntariamente digo lo que pasa por mi mente con cualquier gesto, por pequeño e imperceptible que sea.

Soy tímida y vergonzosa. Hasta tal punto de que alguien una vez me dijo que no podría ejercer mi profesión por ese grado de timidez, pero al que tengo que agradecer todos los días que soltara esa frase, que entonces me sentó bastante mal, pero al que cada día demuestro (sin demostrarlo) que es todo lo contrario.

yo post

 

Callar para no herir…

Cuando alguien cree que vuelves para volver a irte en breve, prefiere no decirte todo lo que piensa.

Se calla para no herirte. Se calla para no mostrar rabia, dolor…

Prefiere que sea la indiferencia la que reine en el ambiente.

Pero me encantaría escuchar la verdad, toda la verdad, de tu boca, y que me dejaras demostrar, con las armas que tengo a mi alcance, que quiero volver para no irme.

Intento recuperar el tiempo perdido. Aunque eso signifique pedir demasiado de tu parte. Aunque sea complicado, y me sea difícil preguntar por ti, no sea que descubra algo que no me guste.

Rara vez quien se arrepiente de lo hecho o lo no hecho consigue acaparar la atención de a quien falló.

Porque el tiempo no pasa igual para todos. Hay quien se olvida, y quien vuelve porque se fue casi sin decir hasta luego. Sin cerrar puertas.

Rara vez los intereses son los mismos, pasado el tiempo. Porque los caminos se perdieron y se hicieron distintos. Pero hay quien quiere volver.

Y por eso intento recuperar el tiempo perdido, volver la vista atrás y demostrar que me importas, por un montón de razones que no supe demostrar y casi ni averiguar hasta pasado el tiempo…

no herir
Callar por no herir (Internet)

 

Así soy yo…

En cuanto al aspecto físico, soy más bien bajita de estatura, de piel morena y ojos verdes, ojos despiertos y observadores, grandes y vivos y algo curiosos. De complexión delgada, pero ágil, y de formas redondeadas y curvas.

De pelo castaño, media melena, más bien liso pero algo revolucionario.

Muy normal, demasiado. Nada guapa. Ni un poco.

De temperamento complicado. Soy vehemente, de las que rara vez se calla. Difícil de llevar, pero fácil de conocer. Soy de las que se ve venir, porque no me escondo.

Soy sincera, a veces demasiado. Si algo me ronda, tarde o temprano lo tengo que decir, bien a un papel para desahogarme si no me veo con valor, o a la persona a la que implique ese pensamiento.

Amiga de mis amigos. De las que se castiga por todo, de las que se arrepiente de no haber hecho o haber dejado escapar, de las que cree que siempre lo puede hacer mejor.

De las exigentes, antes conmigo, después con los demás. De a las que les gusta intentar alcanzar la perfección, o casi.

De las que se frustra cuando algo no sale como quiere. De las que da más de lo que recibe, excepto en contadas ocasiones.

De las que sueña despierta, de las que ama y odia hasta los extremos. De las que intenta guardar sus sentimientos para que nadie le hiera. De las introvertidas y tímidas a las que le da miedo acercarse a nadie por miedo a hacer el ridículo.

De las que se echa todo a la espalda, de las que siempre está dispuesta a ayudar, aunque después no haya nadie para ella. De las que da la mano, sin que después tenga una mano en la que apoyarse. De las que intenta hacer el bien, aunque pocas veces se lo agradezcan. De las que miran demasiado por los demás, dejándose a un lado a sí misma.

De las que son capaces de romperse y nunca consigue recomponerse del todo. De la que se exprime con ellos, porque no sabe darse a sorbitos, ni poco a poco.

De las que aman todo lo que hace pero que no tiene todo lo que cree merecer. De las que odia su presente y siempre piensa en un futuro mejor, que nunca llega.

De las que disfruta con un poco de música, un día de manualidades y creaciones, de innovar. De las que gozan con un día de playa, en verano para tostar su piel y en invierno para pasear y escuchar las olas rompiendo en la orilla. De las que se evaden del mundo con un buen libro y de las que deja la tele de fondo mientras hace mil cosas.

De las que necesitan un abrazo demasiado a menudo y un beso apasionado. De las que siguen buscando el príncipe azul, o el sapo encantado.

De las que llora de rabia y es malhumorada. No especialmente divertida, pero sí disfruta con alguien a su lado que lo sea.

De las que gozan con un café en buena compañía y regalar algo a los demás, por insignificante que parezca, detalles que lleguen al alma o queden grabados en la retina de quien los recibe.

Seguro que soy otras tantas cosas, pero a grandes rasgos, así soy yo.  Por supuesto, invito a quien quiera a apuntar lo que considere…

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Así soy yo, apasionada (A.V.)

Una primavera triste; un verano alegre…

Aquella primavera fue amarga. Mucho.

Él hizo que aquella estación, mi estación preferida del año, se volviera gris, triste, desoladora. Que estuviera deseando que pasara. Él hizo que no saliera el sol, a pesar de que entonces me encontraba en una de las ciudades con más luz que conozco.

Pero tú llegaste para transformar la luz de los días, las estrellas de las noches, y de repente la alegría llegó.

Tú hiciste que aquel verano tuviera otro toque, otra vida…

Que una primavera triste fuera la antesala de un verano alegre.

Hiciste que la sonrisa volviera, que la risa fuera una constante, y las conversaciones se volvieran eternas, sin importar si valía la pena dormir más o menos…

Tú lo hiciste posible y quisiera que eso volviera…

primavera triste
Primavera triste (Internet)

Encuentros reparadores…

Hay encuentros que sanan. Encuentros que reparan.

Encuentros que llegan porque alguien levanta el teléfono y te interpela, así, de repente, si te apetece un café. Y sí, claro que apetece.

Puede hacer meses que no nos veamos, o que no hablemos, pero de repente un día nos ponemos al día, ante un café. Y ese encuentro repara.

Porque hay alguien que te escucha, que te conoce demasiado bien. Y que sabe darte un consejo, dos o tres…

encuentros reparadores
Café (Internet)

 

De lo que va y viene…

Hoy no se trata de un microbrelato. Hoy no. No porque no quiera, sino porque sé que no saldrá, ni aunque me lo proponga. Y porque esto no lo merece. Merece más.

Hoy hablo de lo que va y viene. De los antojos de la vida. De lo que se enquista si no lo dices y duele si lo expresas. De los trenes que vienen y van. Y van y no vuelven. De las oportunidades perdidas. Del ‘te lo dije‘ que te dices a ti misma.

Así de loca es la vida. Así de estúpida yo. Así de predecible la respuesta. Pero aún así, quedaba siempre la duda ahí, por si acaso. Aunque no podía ser tan idílico. Pero no podía callar, tenía que intentar llegar a ti, de alguna manera, quizás de la más cobarde.

Darse cuenta tarde. Demasiado tarde. Querer ser lo que no pude. O madurar demasiado tarde. Valorar a quien lo merecía hace tiempo, demasiado. Anhelar lo que no fue mío nunca. Lo que tuve delante, y no supe apreciar.

Porque de eso va esto. De no valorar, de tener miedo a qué pudiera ser, o a que no fuera, y preguntarme ¿y entonces qué hacer?. Del miedo a perder del todo, de una u otra manera. De que aquello que perseguí durante un tiempo por aquellos pasillos no fuera lo que idealicé.

Pero también de no ser suficiente. De no saber dar lo que merecías. De no ser lo que buscabas. Porque idealizar sin conocer es fácil. De que aquellas palabras hacia mí no fueran yo.

Y perdí. Aunque no lo valoré. Y pierdo ahora, en el presente. El pasado no vuelve. Bueno sí, solo en ciertas ocasiones. A mí no me ha pasado. No puedo tener una bonita historia años después. Lo estropeé.

Y pensé que aquel no era el momento. Y me equivoqué. Y el momento no será nunca. Siempre habrá quien tenga la suerte que yo dejé marchar. Por miedo. Por incapacidad…

tren que viene y va