Librar batallas contra uno mismo siempre trae consecuencias…
¿Quién gana? ¿Tú o tu valentía?
¿Quién pierde? ¿Tú y tu orgullo?

Librar batallas contra uno mismo siempre trae consecuencias…
¿Quién gana? ¿Tú o tu valentía?
¿Quién pierde? ¿Tú y tu orgullo?

Rió y lloró casi a partes iguales.
Se cabreó con el mundo, pensó en lo bueno y en lo malo.
Evaluó qué pasaba por su cabeza.
Se permitió un momento para estar triste, pero al final volvió a sonreír, porque era su mejor arma en todo momento.

La vida sigue, fuera o dentro de casa.
Pasa por delante y arrasa.
Aunque tengamos que inventar la brisa del mar o tengamos que recordar a los que se van con imágenes ancladas en la mente.
La vida sigue, corre a tu lado…

Vivo en una cárcel de cuatro paredes donde no me falta nada material, pero sí el aire.
Me falta la posibilidad de coger airey expulsarlo con fuerza para sentir que sigo viva.
Me falta la libertad para poder moverme a mis anchas, como necesito…

Al final sabes con quién contar y cada vez quedan menos…
Porque hay mucha cobardía vestida de bondad. Hay mucha generosidad maltrecha y falsa por ahí.
Porque hay mucho cobarde que prefiere mostrar a medias que decir las cosas como son, llamándolas por su nombre.
Pero cuando el que lanza la piedra no es capaz de descubrirse, no seré yo quien le destape…

Te seguí y te perseguí, quise alcanzarte.
Pero cuanto más cerca creía estar, más lejos me sentía.
Fue un quiero y no puedo, un deseo fallido…

El espejo te devuelve el reflejo de alguien a quien no reconoces.
Eres frío, gélido, impasible, pasota…
Y parece que hubo un día, pretérito y olvidado, en que no eras así…

Nada que ver. Por lo menos a simple vista. Pero todo por surgir.
Y aunque mi mente dijera no, algo por dentro dijo sí.
Y por eso no me cerré en banda, y gané…

Solo me hizo falta encontrarme contigo y mirarte a los ojos para sentir una necesidad imperiosa de tomarte la mano
Sentir tu calidez, tu cercanía, saber qué me transmitirías…
Y sentí que estaba en casa. Que eras la persona más cercana que me ha tocado jamás, y quería que no te fueras nunca, que me dejaras atada a tu mano siempre, sin descanso…

¿Y si no soy capaz de escribir? Esa duda me asalta a ratos…
Que llegue el día en que no sea capaz de transmitir lo que siento, lo que pienso, lo que soy…
Ojalá no llegue nunca, ojalá pueda seguir contando lo que surja aquí dentro…
