Hoy has vuelto a mi cabeza. Y no puedo decírtelo.
Pero no porque te haya descuidado, no porque me haya olvidado de escribirte o llamarte. Simplemente no puedo hacer nada de eso. Te fuiste demasiado pronto, dejándonos abatidos y tristes.
Te fuiste sin decir adiós, sin posibilidad de despedidas.
Te fuiste y hoy, no sé por qué, has vuelto a mi cabeza.
Te he recordado de repente. Me ha venido a la retina tu particular andar, tu melena rubia y hasta tu manera de quitarte el pelo de la cara. Me viene a la cabeza lo buena persona que eras, lo buen amigo que eras, tu siempre amable consejo, tu sabiduría, tus palabras oportunas…
Me vienen a la cabeza tantos momentos vividos, y estoy segura que los seguiríamos compartiendo, si de repente, no hubieras desaparecido. Pero hoy, querido amigo, has vuelto a mí…









