Su sonrisa delata que algo pasa. Algo bonito. Algo que le hace sentirse viva, despierta, deseada…
Algo que le llena pero que no quiere definir. Solo quiere disfrutarlo, saborearlo. Mucho, intensamente…

Su sonrisa delata que algo pasa. Algo bonito. Algo que le hace sentirse viva, despierta, deseada…
Algo que le llena pero que no quiere definir. Solo quiere disfrutarlo, saborearlo. Mucho, intensamente…

Las cicatrices no se eligen. No puedes decidir que nadie ni nada te haga daño. Es imposible. Por desgracia…
Las cicatrices te curten, te condicionan, te castigan, hacen que te comportes de una u otra manera con la gente que va apareciendo en tu vida…
Las cicatrices duelen, apenan, pero también te pueden hacer más fuerte y valiente…
Pero no permitas que tus cicatrices hagan daño a quien no quieres que se vea sometido a ellas, a quien no te las inflingió ni quiere hacerlas más hondas…

Un reencuentro es mejor que un volver a empezar, porque ya hay terreno ganado, de un tiempo mejor y seguramente, bonito, compartido en otro momento anterior…
Es más sencillo llegar a él, porque tienes algunas claves, pero el terreno aún está por cultivar, aún hay espacio para sorprender...

Apareces en mi sueño, cada noche, pero no soy capaz de avanzar y ver qué ocurre al final…
Eres parte de un sueño inconcluso que se repite pero al que no soy capaz de poner un broche…
Y cada mañana no me queda más que preguntarme por qué…

Me pregunto qué fue de ti. Te esperé, tarde tras tarde, en aquel banco del parque donde nos encontramos tantas veces…
Pero no volviste. Quizás viví un espejismo. Quizás tu vida estaba en otra parte. Y fui solo un refresco, un oasis en tu día a día.
Sea como fuere, agoté mi paciencia esperándote, y mi felicidad se fue contigo…
Por eso, quizás, me pregunté, por mucho tiempo, qué fue de ti…

Acción, fusión y reacción. Igual que nos fundimos en uno que reaccionamos como el agua y el aceite…
Polos opuestos. Que se atraen y se repelen a cada instante…
Orgullo y respeto…
Amor y odio…
A ratos sí, y a ratos no…
Así somos tú y yo, acción y reacción, fusión y reacción…

Ahí estabas. Con tus zapatillas viejas y tu pantalón raído con agujeros en las rodillas. Con tu camiseta blanca de manga corta que resalta tus trabajados músculos, sin que parezcas lo que no eres…
Con la mirada perdida y apoyado en el coche. Con aire desenfadado y despreocupación en la pose de tu cuerpo…
Me paré a contemplarte un instante y entonces, como si me hubieras sentido, te giraste. Me sonreíste. Te sonreí. Y me acerqué a ti…

Si me invitas a entrar, me cuelo sin llamar, sin pensarlo…
Así que, no lo pienses, déjame entrar…

Allí te esperaba, con las ganas instaladas en el estómago y las ansias en la garganta, queriendo salir…
Pero cuando te vi llegar, con el semblante serio y tu media sonrisa por bandera, se me olvidó todo lo que quería decirte…
Todo lo que necesitaba escupir se diluyó, y la sonrisa también apareció en mis labios, dándote la bienvenida…

Eso beso, dulce e inesperado
Ese beso cálido que unió nuestros labios…
Ese beso, que solo fue el inicio de ese cosquilleo en el estómago…
Ese beso, entre nosotros…tú y yo…
