¿Y qué, si nadie cree que tú y yo podemos ser?
¿Y qué, si nadie nos ve?
¿Y qué, si nadie soporta nuestra complicidad?
¿Y qué, si sabemos leernos entre líneas?
¿Y qué, si solo nosotros sabemos lo que tenemos…
¿Y qué…?

¿Y qué, si nadie cree que tú y yo podemos ser?
¿Y qué, si nadie nos ve?
¿Y qué, si nadie soporta nuestra complicidad?
¿Y qué, si sabemos leernos entre líneas?
¿Y qué, si solo nosotros sabemos lo que tenemos…
¿Y qué…?

Ella es sol, sal y calor…
Es una ola del mar rompiendo con fuerza en la orilla de la playa…
Es calma y tempestad…
Es bruma marina…
Ella está hecha de caracolas y piedrecitas redondeadas por el roce del mar…
Es arena mojada con restos de espuma blanca…
Es levante y pelo alborotado…
Es poniente y color dorado…
Ella es verano y calidez…
Es bronceado natural y agua turquesa…
Es una puesta de sol anaranjada…
Y un amanecer pintado de azul…
Ella es decanso, horas eternas y paz…

Aprendimos a olvidarnos de los lunes…
Vivir en un constante fin de semana…
Tampoco descuidamos nuestra promesa de bailar…
Reír…
Conjugar verbos de felicidad…
Y disfrutarnos…
Porque, sin duda, fue lo mejor que codiciábamos…
Tenernos el uno al otro…

Un beso que sabe a sal…
Fruto de los nervios, el calor y la necesidad…
Un beso que te recorre lentamente…
Suavemente…
Un beso que sabe a tu perfume,
que se confunde en mi boca…
Un beso que sabe a mucho pero
que dura escasos segundos…
Un beso...

Entre tu herida y mi calma
Hay un pequeño camino…
Entre tu orgullo y mi isla de paz
Hay escasos metros…
En ti está recorrerlos o no…

Tu rostro se desdibujó…
Lo recuerdo levemente…
Entre tinieblas…
A pesar de que hace tan poco que te tuve enfrente…
Pero es imposible ver tus ojos, tu boca…solo puedo intentar recrearlos en mi mente…
Pero sin mucho éxito…

Una mirada. De soslayo. Tímida. De reojo…
Una mirada que va y viene…
Una mirada que no se sostiene. Por vergüenza…
Una mirada que es fuego y calma…
Y a pesar de lo que me gusta una mirada…es imposible hacer que llegue hasta el final…
Por tanto, tan solo una mirada que, por miedo, no llega a nada…

Conseguí no pensarte…
Echarte al olvido, creer que no eras ni estabas…
Hasta que te dio por volver…
Irrumpir en mi vida, casi de soslayo…
Pero volviste, y con tu llegada, mi tormento…
Mi calvario, porque sé que no te saqué de mi mente…
Y dudo poder hacerlo…

Te deseo. Te admiro. Te miro.
Te quiero. Te observo. Te recelo.
Te sueño. Te amo. Te espero.
Te abrazo. Te sumo. Te resto.
Te conozco. Te rehúyo. Te distraigo.
Y mucha más. Porque conjugar verbos contigo es mi hobby favorito.

Dejé de insistir…
De colmarte de atenciones…
De mirar por ti…
Y miré por mí…
Y entonces, volviste…
Con pequeños detalles…
Casi imperceptibles llamadas de atención…
Y volví a caer…
