Se miraron…
Furtivamente…
Entre toda aquella gente…
Se miraron un solo segundo y se volvieron a buscar toda la noche…
Sin éxito…
Hasta que, sin querer, rozaron sus brazos en la barra del bar y ya no dejaron de mirarse…
Ni de buscarse…

Se miraron…
Furtivamente…
Entre toda aquella gente…
Se miraron un solo segundo y se volvieron a buscar toda la noche…
Sin éxito…
Hasta que, sin querer, rozaron sus brazos en la barra del bar y ya no dejaron de mirarse…
Ni de buscarse…

Qué rabia que conmigo todo te pareciera demasiado…
Que te agotaran mis mensajes, que nunca tuvieras tiempo para mis llamadas…
Que no quisieras pasar tiempo conmigo…
Con la excusa de no querer atarte ni acostumbrarte a nadie…
Con el típico ‘no eres tú, soy yo…’
Y que ahora tenga que verte compartir la vida con ella, sin quejas, sin exigencias…
¿Por qué ahora sí y hace tan poco, no?

Fuimos pero no seremos…
No quisiste y ahora no quiero yo…
Me olvidaste y me obligaste a despreciarte…
Tanto, que no quiero saber nada de ti…
Me utilizaste para quitarte aquella espinita,
y ahora soy yo la que muestra indiferencia hacia ti…

La idea de tenerte me tortura,
me persigue y apenas me deja dormir…
La idea de tenerte me agota,
porque no me deja pensar en otra cosa
que en tu sonrisa y tu calidez…
La idea de tenerte me extenúa
pero más me castiga la idea de no tenerte…

Da igual cómo empezamos…
Lo importante es que, entre tanto y tanto, supimos fusionarnos, hasta ser el engranaje perfecto…
Lo importante es el camino recorrido, que nos lleva por donde queremos ir…
Y si estamos el uno junto al otro, de poco habrá servido que otros hayan intentado minar ese sendero…

No le pongas límites a lo nuestro…
Ni etiquetas que nos definan…
No le pongas nombres…
Ni cortes mi espontaneidad..
No permitas que no te abrace por las mañanas mientras aún duermes…
Ni hagas que se acabe la pasión…
Porque si llegan los límites, las etiquetas, muere la espontaneidad, se acaban los abrazos y falta la pasión, entonces no habrá nada entre tú y yo…

Siempre me acuerdo de ti…
Cuando me siento en aquel banco del parque, el nuestro…
Cuando me recojo el pelo en una coleta, porque siempre decías que me sentaba bien…
Cuando me pongo el vestido rojo que me regalaste, porque lo elegiste tú…
Cuando paseo por la calle principal, aquella que tanto hemos recorrido juntos…
Cuando miro los coches al pasar, porque me entran ganas de jugar a buscar los de un color concreto…
Cuando veo las olas del mar chocar con la orilla, porque nos veo, tantas y tantas veces, en aquel lugar…
Cuando veo a dos personas mirándose a los ojos, porque aún recuerdo los tuyos, azul cielo, escrutándome…

Soñé contigo ¿sabes?
Pero no te voy a decir qué pasaba entre tú y yo…
Si quieres saberlo, solo tienes que venir a verme…y quizás lo sepas…

Se le quedó mirando a los ojos…
Atentamente…
Porque tras ellos podía ver todo lo que necesitaba…
Veía su candidez, su pasión, su alegría, las ganas que le ponía a la vida…
Podía comprobar su ilusión, su energía…
Y aquello era más de lo que podía esperar…

No me quiero perder tras de ti…
Porque cuando no estés, cuando te hayas ido…
No quiero castigarme por haber renunciado a mí…
No quiero tener la sensación de que me diluyo y me pierdo como un hilo de agua…
Por eso no voy a refugiarme en ti para ser yo, voy a ser yo y espero que eso sea suficiente…
