Quizás no me creas…

Quizás no me creas si te digo que no te voy a fallar

Quizás no me creas si te digo que quiero conocerte

Quizás no me creas si te digo que quiero escuchar todo lo que te concierne, lo bueno y lo menos bueno…

Quizás no me creas si te digo que voy a curar tus heridas y a besar tus cicatrices

Quizás no me creas si te enumero cada cosa que me gusta de ti, y lo que me gustaría que fuera distinto…

quizás no me creas
Quizás no me creas… (Internet)

Quizás no me creas si te digo que cada día pienso en ti como quiero que lo hagas tú…

Quizás no me creas si te digo que te busqué durante mucho tiempo…

Quizás no me creas si te digo que estoy aquí para pasar mi tiempo contigo, para disfrutar de tus lugares y que lo hagas tú con los míos, para mostrarte todo lo que me ilusiona, emociona, me gusta y me hace estremecer…

Quizás no me creas si te digo que el amanecer contigo es placentero y el ocaso el momento día día preferido cuando estás conmigo…

 

Vulnerable

Hoy me siento sensible, hasta el punto de creerme vulnerable.

Es de esos días en que las lágrimas asoman a tus ojos sin saber por qué; de esos días en que te apetece estar sola, recreándote en tu tristeza inusual, a la par que caprichosa.

Es de esos días en que me encantaría tener unos brazos en los que cobijarme y un cuerpo al que atarme con los pies, en el sofá, sin nada más que hacer que justificar mis lágrimas con un café y una de esas películas romanticonas…

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Un café y una peli romanticona

 

Avergonzada

Avergonzada dejé que avanzaras por mi ropa, dejándola a un lado.

Pero sin dejar mi pudor aparcado.

Porque sentirme desnuda y observada me creó cierta vergüenza.

Pero me pudo el deseo de sentirte, y que me sintieras, recorrer tu cuerpo, tomar tu cara entre mis manos y que hicieras lo mismo conmigo…

Pero saber que tus ojos me recorrían y escrutaban cada centímetro de mi cuerpo, de mi piel, me hizo ruborizarme, y sentirme aún más avergonzada. Menos a la altura de las circunstancias.

Pero de poco sirve el velo de la vergüenza cuando el deseo llama a tu puerta, aunque esa sensación no desaparezca, siempre te acompaña.

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Avergonzada (Internet)

 

Tus detalles…

No hizo falta mirarte mucho ni detenerme en ti demasiado tiempo como aprenderme algunos de tus detalles.

He de reconocer, y lo hago en estas líneas, que algunos me encantan. Quizás otros, no. Pero forman parte de ti, y no los puedo desligar de ti, así que van conmigo igualmente.

Pero me quedo con la buena sensación que me causaron aquellos con los que gozo, los que me divierten, me gustan, y me encanta recordar cuando no estás conmigo…

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Las olas del mar y yo…

Las olas del mar golpeando mis pies…Allí me vi, pensando.

Con los zapatos en la mano y los pantalones remangados. Pensando en ti, y en tanto…

Sin pensar en la gente que pasaba a mis espaldas, charlando, con sus mascotas, disfrutando de aquel soleado día.

Porque nada importaba, más que lo que tenía en mente, lo que quería hacer, decir, pensar…

Y cuando me di cuenta, había pasado horas allí, oteando el horizonte con mil historias en la cabeza…

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Las olas del mar y yo…

Esos ojos verdes…

Quiero seguir viendo esos ojos verdes, perderme en ellos y que me engullan. Quiero que tu tímida mirada se ancle en mí y no tenga sentido que te vayas. Quiero verte.

Quiero que esa sensación de reconocerme en esas pupilas y en esos ojos curiosos no se termine nunca. Y tener la confirmación, todos los días, de que me miran solo a mí.

Quiero que me busques eternamente con esos luceros, porque entonces tengo claro que nunca me perderé, por complicado que sea el camino. No sé que ha sido de mí todos estos años sin ti, sin esos ojos, sin esos faros preciosos y esos ojos bonitos.

Esa fue la nota que recibió…

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Ojos verdes (Internet)

Te deseé…

Te deseé desde el primer día que hablé contigo. No lo pude evitar.

Conseguiste que me derritiera con tu sonrisa, con tus improvisaciones y tus cosas…

Era un don tan natural que ni cuenta te dabas…

Y poco a poco, sin que hiciera falta que entendiéramos aquellos cafés como una cita, fuimos intimando.

Hasta que desearte fue una de las sensaciones que despertabas en mí, pero no la única.

te deseé

Envidia…

Siento cierta envidia de ti, que no solo tienes lo que deseo, sino que además despiertas las miradas de los desconocidos, los que me gustaría que se fijaran en mí. Por capricho, por placer…

Y es que a nadie amarga un dulce. Me gustaría sentirme reflejada en la mirada de cualquier extraño, y que alguien me esperara ansioso al llegar a casa. Por desear que no quede…

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Envidia (Internet)

Veo que eres todo lo contrario a mí. Tú gustas y yo soy insignificante, por no decir invisible, y me siento ridícula, porque por muchos esfuerzos que haga, dudo que en algún momento esté a la altura.

No te culpo, pero me da rabia ser tan poco a tu lado, no tener nada con qué sorprender.