Tú y yo

Tú y yo, sin romanticismo.

Solo comprendiéndonos.

Porque esto no es como tener quince años, cuando la vida solo consistía en tener que preocuparse por disfrutar.

Tú con tu vida, tus complicaciones, tus historias, tus dudas…yo con todo lo mío, igual que tú, a las espaldas.

Pero simplemente tú y yo…

tú y yo
Tú y yo (Internet)

 

No eres tú…

No eres tú, soy yo.

No hay frase más típica y más ridícula.

La  sinceridad está sobrevalorada, y las mentiras, demasiado en alza en este mercado llamado amor…

No eres tú, es que tengo problemas. No eres tú, es que acabo de salir de algo complicado. No eres tú, es que tengo demasiadas cosas en la cabeza. No eres tú, es que todo se precipita…No eres tú...

No me vengas con cuentos, porque yo también sé jugar a eso, pero quizás solo hay que tener más vergüenza para ser tan caradura y utilizar ese tipo de excusas…

no eres tu
No eres tú (Internet)

Naturalidad

La naturalidad es un aspecto que no se busca, que se encuentra.

Y ahí estaba yo, tendida en mi toalla, ofreciéndote el auricular de mi móvil, para que, sencillamente, escucháramos aquella canción, que podía convertirse o no en nuestra canción. O en la canción de aquel momento, de aquel verano

Y aunque temía que te pareciera un gesto demasiado íntimo, fue sencillo deshacer aquel entuerto. Porque con la mayor naturalidad que se puede, cogiste el auricular que te tendía, y te pusiste a escuchar esa canción. Y cuando terminó, te giraste y me sonreíste. Sin más…

20180729_191841
La playa B. G. S.

El exterior…

Hace tiempo que no me intereso por el exterior.

Porque no merece la pena. Porque hay quien cultiva su lado guapo pero descuida el intelecto. El que te hace sonreír y reír, el que te hace pensar, el que te provoca…

Obviamente, lo que recubre ese lado que me atrae es importante. Para qué mentirnos. Pero es secundario.

el exterior
Exterior VS Interior (Internet)

 

 

 

 

Su silueta

Su silueta era difícil de no reconocer.

Quizás porque la había visto en distintas ocasiones, quizás porque se sabía cada arista de su cuerpo, fuera lo que fuera, lo reconocía allá donde le viera…

Su torso definido, su espalda ancha pero esculpida, su pelo siempre tan bien peinado, su tono de piel

Todo lo definía a la perfección y todo lo hacía demasiado reconocible para ella…que había estudiado cada milímetro de su anatomía

su silueta
Su silueta (Internet)

Con cuidado…

con cuidado.jpg
Le tocó la espalda… (Internet)

Con cuidado le tocó la espalda, para llamar su atención.

Y su mirada no le defraudó. Al verla ante él, se le iluminó la cara.

No pudo no devolverle la sonrisa, aunque igualar esa preciosa mueca era difícil…

Se acercó a él y le susurró un ¡hola! tan emotivo que no se lo pensó y le rodeó con sus brazos masculinos y formados, a pesar de que no estaban solos…

 

Deseo…

Sintió un deseo irrefrenable de besarle…

Pero no supo si era o no correcto. También pensó que estaba cansada de seguir las reglas, las normas, de ser siempre lo que se esperaba de ella.

Ese pensamiento, que duró una milésima de segundo, se esfumó, y volvió ese deseo, esas ganas

Mientras ella discernía si hacer lo que sentía o lo que le dictaba la sociedad, lo aprehendido, él esperaba paciente, mirándola a los ojos. Sin quitarle ojo de encima…

Y no pudo más que dejarse llevar y derretirse, por esos ojos color miel hacía mucho que la habían ganado…

deseo
Deseo (Internet)

 

Gestos…

Hay gestos y gestos.

Hay gestos que te invitan a quedarte. Otros, te echan a la primera de cambio…

Hay gestos dulces, cariñosos. Otros, extraños, lejanos…

Hay gestos que llegan al alma. Otros, que lo hacen hasta el lugar donde guardas los peores sentimientos.

Hay gestos saludables. Otros, te envenenan el interior…

Hay gestos que te invaden y te llenan. Otros, te vacían y se llevan tu energía…

Por eso hay gestos y gestos…

gestos
Gestos y gestos (Internet)

Odio a primera vista…

No empezamos con buen pie. De hecho, nos odiamos a primera vista.

Así fue ese primer encuentro, que no mejoró en los siguientes días.

Pero a base de malas caras y miradas que matan, fue como tuvimos que convivir durante semanas.

Hasta que un día él, con mucha mano izquierda, se atrevió a invitarme a café, para intentar terminar en una tregua. Yo accedí, porque en el fondo quería no tener enemigos en aquel lugar.

Y a partir de ahí se fue fraguando una extraña compenetración entre nosotros que hizo que no quisiéramos dejar de mirarnos a los ojos nunca más…

odio a primera vista
Odio a primera vista (Internet)