No puedes vivir anclado en el pasado, porque tu futuro ya ha comenzado y te arrollará si no te propones ser feliz. Ya…

No puedes vivir anclado en el pasado, porque tu futuro ya ha comenzado y te arrollará si no te propones ser feliz. Ya…

Nunca fue de príncipes azules. Y si algún día creyó en ellos, dejó de hacerlo hace tiempo…
Prefiere un chico de esos que coloquialmente se llaman «normal y corriente». De esos que van en vaqueros y camiseta de manga corta (a ser posible blanca).
De esos al que invitas a un café que dura horas y con el que terminas compartiendo, en cualquier rincón, un paseo por las estrellas…

Hay días grises, no solo ahí fuera, sino también aquí dentro…
Días en los que reconfortaría, porque sí, contar qué te pasa y aliviarte…
Pero siempre te ronda la idea de que a nadie le importarán tus fantasmas…

Si no me buscas, no te buscaré…
Si no me hablas, no te hablaré…
Si no me preguntas, no te peguntaré…
Si no me quieres, no te querré…
No es egoísmo. Es sensatez…

¿Y si nos dejamos llevar y que pase lo que tenga que pasar? Se dijo más para sí misma que para él…

Se había llevado media vida a la defensiva, sin mostrar a los demás más que lo justo y necesario…
Hasta que llegó alguien dispuesto a derribar ese muro con todas las armas a su alcance…
Y entonces ella se dejó vencer…

El ya conocido, el de siempre. El que te lleva a una rutina caduca que te engulle y que te hace un poco más infeliz cada día…
El nuevo, que no sabes a dónde va, pero que te va gustando un poco más según lo vas explorando. Que va a lugares que no sabes si serán de tu agrado o no, pero que te anima a seguir explorando…
Puedes elegir quedarte como estás, no siendo feliz, o buscar la felicidad, aunque dé un poco de miedo. Tú eliges…

No puedes cambiar su pasado. Ni el tuyo. No puedes cerrar sus heridas. No puedes, ni lo pretendas, porque será una guerra perdida, una batalla mal librada.
Pero puedes regalarle tiempo, comprensión. Puedes no indagar en lo que duele, sino simplemente estar ahí, para escuchar, para disfrutar el tiempo juntos, y mirar al frente, no atrás…

Aquella vez, aquella primera vez, fue un desastre. Porque hubo una amalgama de besos, brazos y caricias. Y más ganas que tiempo. Pero terminamos riendo y concluyendo que necesitábamos comodidad, tiempo y espacio, pero las mismas ganas de esa primera vez…

Me abrumas, me enloqueces, me inspiras, me haces estremecer, me sacudes, me intimidas, me gustas, me diviertes…¿Necesitas algo más?
