La guarida

Intentó guarecerse de él hasta que aquella tormenta de sentimientos amainase, porque no podía mirarlo a los ojos y saber que todo había sido una mentira…

No podía dejar que viera su cara, abatida, por todo aquello que sabía que sentía y pensaba y no servía de nada…

No podía mirarle y tener tan claro que todo lo que había construido lo había hecho sola, porque él no había movido ni un dedo…

Por ello lo mejor que le pudo pasar fue que su guarida fuera aquel lugar que nadie conocía donde podía estar a solas, recomponiéndose poco a poco…

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Una leve mirada

Cruzaron una leve mirada. Corta pero intensa…

Ella parecía más triste pero a la vez su rostro expresaba la calma de quien ha intentado todo lo que estaba en su mano.

Él, en cambio, seguía teniendo ese rictus de pasotismo que ella nunca había querido ver ni interpretar…

Y ahí se acabó. En esa leve mirada…Y volvieron a ser dos extraños, porque nada más pasó, nada más hubo, ni una palabra cruzaron…solo una leve mirada…Algo que no era suficiente…

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El plácido sueño

Con sus piernas entrelazadas en las de él se quedó plácidamente dormida, porque era el lugar más seguro que pudo encontrar.

Tras una tarde de besos y arrumacos, sin poder evitarlo, cerró sus ojos y se alejó de allí, de aquella habitación que compartía con su chico.

De repente, comenzó a soñar con momentos que había compartido con él…

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Devolver la mirada

Aún a riesgo de saber que no era él, sintió la necesidad de buscar y devolver la mirada a aquel extraño que no dejaba de insistir, de buscar sus ojos.

Pero no sintió ese pellizco, como aquel día cuando estaba programado encontrarse con él. Porque ella quería que fueran sus ojos los que la miraran, que fueran sus ojos las que la recorrieran de arriba a abajo, con deseo, con expectación, sabiendo lo que encontraría pero con ganas de hacerlo cada día…

Y por qué sería que no fue capaz de disfrutar de ese momento en el que se sintió deseada…¿por qué no era él?

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Volví…

Volví a encontrarme pensándote, por la mañana temprano y por la noche, en la soledad de mi cama, antes de dormir…

Volví a querer escribirte, pero creo que entendía que no querías leerme, que desprecias cada palabra que pueda salir de mí…

Volví a derramar una lágrima al recordar los pocos momentos vividos. Quizás demasiado pocos, pero que me hicieron sentir que quería algo más…

Y da igual como me volviera a ver, porque la realidad es que, en ninguna de esas situaciones pude verme contigo…¿por qué? ¿por qué me alejaste? Una de tantas preguntas sin respuesta…

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Callar…

Callar no siempre significa dar la razón al otro…

Callar y no decir nada más que pueda ofender no es pasar de esa persona…

Callar y cumplir lo que te piden no es pasotismo, es aferrarte a no seguir siendo una pesada…

Callar e intentar no estropear más lo poco que haya o quede es asumir que poco más puedes decir que arregle una situación concreta…

Callar y esperar a que pase la tormenta no siempre es la opción que una quiere…

Callar e intentar que no te duela un «déjame» es no hacerte más daño a ti misma…

Pero no por callar dejas de sufrir; no por callar dejas de sentir y pensar lo que llevas tiempo expresando; y no por callar duele menos todo…Callar, hasta que te apetezca que te hable, hasta que me lo pidas tú…

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No quiero mirar atrás

No quiero mirar atrás. Prefiero mirar al frente. Pero hoy sentí la necesidad de revolver mis recuerdos y buscar un escrito que quería compartir contigo.

Aunque sé que no servirá de nada. Que ni siquiera lo tendrás en cuenta. Prefieres centrarte en todo lo que te encoraja, para alejarme, que lo que pueda acercarnos…

Pero mirar en esos recuerdos me hizo entornar una leve sonrisa, porque sentí que podía acercarte a mí, a pesar de que no quiera mirar atrás…

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Recuerdos

No esforzarse más…

Llegó un momento en que le dio por no esforzarse, por no hacerse notar, por no tener que recordar constantemente que estaba o existía, que tenía ganas, que necesitaba verlo, oler su perfume, disfrutar de su presencia.

Le dio rabia tener que justificarse cada vez que se acordaba de él, por eso ya no hizo más esfuerzos, ya no…

Se dejó ganar por la desidia, por la pasividad que él le contagiaba con su actitud, porque no sabía qué perseguía con esa forma de actuar…Y es que, un día le dijeron que todo esfuerzo tendría su recompensa, pero veía que no era así…no conseguía llegar a él, impactarle, llenarle, ser suficiente…

esfuerzo
Esfuerzos…