
Etiqueta: literatura
Allí parado…
Le encontré en la puerta de mi casa, allí parado, y creo que notó que la cara se me descompuso.
Sí, porque le dije claramente que no quería volver a verle. Y creo que el mensaje no podía ser más claro. Pero no lo entendió. O no quiso.
Y ahí estaba. Me quedé parada en la esquina, pero por la cabeza simplemente me pasó una idea, seguir adelante, sin pararme, abrir la puerta y cerrarla, sin más. Como en las películas. Y así lo intenté.

Pero me asió del brazo, diciendo que tenía que hablar conmigo. Pero había tenido muchas oportunidades tiempo atrás de hacerlo, si no lo había hecho era problema suyo, no mío. Así que tiré fuerte de mi propio brazo y le dejé ahí, mirando, en la calle.
El aturdimiento le duró un rato. Mientras le contemplé por la ventana del salón no paró de negar con la cabeza. No sé qué se le estaría pasando por la mente, pero lo que pasaba por la mía estaba claro, no permitiría que volviera a entrar en mi vida, la pusiera bocaabajo y pretendiera que yo, como siempre, la pusiera en orden para que él me arrebatara la tranquilidad.
Migajas
En mí estuvo no conformarme con las migajas que decidiste darme, pero no soy la única responsable de esa situación.
Has tenido poco respeto por nadie, ni siquiera por ti mismo, y eso no te lo perdono. Porque has provocado que yo tampoco me haya respetado, y lo más importante, no me haya valorado.

Por eso ahora tengo claro que no me van a dar más las migajas en ninguna relación. No me voy a conformar. Y para conseguirlo tengo claro que estaré demasiado alerta, pero es lo que ocurre cuando alguien como tú juega con alguien como yo…
Mentiroso
Tenía ganas de poder decir esto alto y claro: mentiroso. Así te defino porque así eres…
Lo tenía claro desde el primer detalle que te pillé del que no me cuadraba la explicación. Pero a veces hay quien te hace creer que estás o eres paranoica. Y cuando vienes de vuelta, crees que todo es incierto y todo te suena mal. Por eso seguí luchando contra esos pensamientos que me decían que mentías con ahínco, que mentías demasiado.
Aún me pregunto, tiempo después, por qué el afán de mentirme. Si te divierte, si es parte de tu personalidad, o quizás te he hecho algo que te tenías que cobrar.
Pero ahora me siento satisfecha. El tiempo pone a cada uno en su lugar. Y aunque me apetecería ponerte esa palabra en un mensajito, me la guardo, porque la mejor y mayor satisfacción es saber que tenía razón, y que durante un tiempo he vivido engañada, en parte porque yo también lo permití, pero que el tiempo ha hecho que comprenda todo este engaño.

Da igual el tiempo perdido, las peleas constantes, los reproches que intentabas hacerme ver que hacía sin razón alguna…Porque ahora duermo bien y con la conciencia tranquila de no haber acusado a nadie de algo que no era verdad.
Lo que no entenderé nunca es por qué te has molestado en defender una fachada que no te pegaba y que no reflejaba ni gota de lo que eres. Pero da igual, hay gente que disfruta mintiendo, no a mí a quien apenas conoces, sino a la persona con la que tienes una vida en común, escondiéndose, provocando situaciones extremas… En el fondo, deseo que te vaya bonito, tienes una vida triste, vacía de verdades y llena de mentiras…
En el fondo eres un triste mentiroso.
Me reconcilié contigo…
Era imposible perdonarme a mí misma. Por eso me reconcilié contigo. Porque ya había perdido cualquier confianza en que mis pensamientos fueran o no verdaderos. No era capaz, ya, de dirimir si aquello que creía de ti era o no verdad.

Por eso preferí creerte, confiar en que aquello que decías era verdad. Aunque las dudas fueran enormes, intenté luchar con ese fantasma que me perseguía. Porque no sabía si habían sido los anteriores a ti los que habían provocado mi desconfianza o eras tú.
Por eso quise dar una oportunidad a aquello, a lo nuestro, a ti, a mí…
Tu caridad…
No quiero tu caridad. Si siempre soy yo quien se acerca a ti, llegará un momento en que dejará de tener sentido.
Porque yo también me canso de ir detrás de ti, sabiendo que no te importa, sabiendo que nada de lo que haga estará a la altura.

Por eso no voy a seguir estando aquí para cuando te apetezca. Puedo estar un día, dos y tres, pero no toda una vida. Eso sí que no…
Gracias por estar y por seguir
Para empezar el año solo quiero decirte que estoy feliz porque hayas empezado este año conmigo. A mi lado.
Porque sentirme arropada en tus brazos es algo que me encantaba el año anterior y sé que me asistirá este nuevo año también.

Me reconforta saber que sigues en mi vida, y lo seguirás haciendo, porque contigo todo es más sencillo, más divertido…
Por eso, gracias por estar y por seguir…
Dolió, pero ya no…
Tu estúpida y engreida actitud dolió. Pero ya no.
Porque los mentirosos no tienen cabida en la vida de alguien como yo. Y tu problema fue no decir la verdad nunca, ni poniéndola delante de tus narices.

Has preferido contar mentiras, una tras otra, a decir la verdad. Si el resultado era el mismo, que no te importaba quien preguntaba, qué más te daba decir la verdad.
Pero no. Preferiste seguir mintiendo y provocando malestar y dolor en mi. Hasta que ya no dolió más.
Si tú no cuentas la verdad yo la formaré, pieza a pieza, por ti.
Mi mejor sonrisa
Me puse mi mejor sonrisa y me largué a verte. Porque aquel día estaba especialmente ilusionada, contigo, con el mundo y con mi vida.
Y cuando llegué a aquel parque que se había convertido en nuestro confidente, supe que mi mejor sonrisa siempre la provocabas tú. Sabía que me acercaba a ti con cara de tonta, pero me dio igual, porque supe, quizás desde el primer día, que no me fallarías y siempre intentarías no apagar mi sonrisa.

Así que me decidí a llegar a ti corriendo, porque la impaciencia pudo conmigo, y ahí estabas tú, con una amplia sonrisa tímida en la boca, esperándome.
Y nos fundimos en un abrazo, con nuestras mejores sonrisas por bandera…
Inalcanzable…
Tenerte de forma reiterada en mis sueños, noche sí, noche también, no te hacía más cercano.
Cada amanecer sentía frustración porque no despertaba contigo, y eso te hacía aún más inalcanzable. Frustración que se tornó en un sentimiento de desasosiego al que no supe poner nombre y mucho menos cambiar, tornarlo en alegría y perserverancia.

Tan cerca de ti de noche, cuando Morfeo venía a visitarme, y tan lejos al amanecer, con el sol encumbrando el cielo…Tan cariñoso en mis sueños, cada noche, en que rememoraba nuestros planes, y tan lejos cuando el frío de la mañana calaba mis huesos…