La rabia…

Nunca supo cómo canalizar su rabia. De hecho, nunca le ha había hecho falta sacarla fuera, porque no había llegado al límite de tener que verse obligad a ello.

Pero aquella situación, aquel día, todo le vino grande, y no supo cómo hacer para expulsar lo que le corroía. No supo si gritar, llorar, reír. En cambio, se vio con el puño dolorido y un golpe en la pared, un golpe que cada día le recordaría que no había medido su rabia y la había canalizado de la peor manera que habría esperado, con la fuerza.

pared
Pared resquebrajada (internet)

Pero no pudo contenerse. Le dolían las cosas que pasaban y le dolía no hacer nada. Porque era consciente de lo que ocurría, pero se vio inmóvil, sin saber qué hacer, hasta que su reacción fue la última que esperaba de sí misma…

 

Su mano…

Cogió su mano casi sin quererlo, sin pensarlo.

Y ahí se sintió feliz, arropada, con tan solo el roce de su piel…

Lo mejor fue comprobar que él no buscó una excusa para retirar su mano, y en cambio, hizo un gesto que reafirmó que había acertado, y es que apretó aún más su pequeña mano, demostrando que él también estaba a gusto…

 

manos entrelazadas
Manos entrelazadas (Internet)

Y ahí se quedaron, sin mirarse, pero con las manos entrelazadas. Ella posó su rostro en su hombro, y él colocó su cabeza encima de la de ella, y ahí se quedaron un rato…

Apartados del mundo, de quienes les rodeaban y en un momento de quietud…

 

No tengo nada que perder…

Me planteé que no tenía nada que perder, por tanto cualquier cosa que hiciera solo podría mejorar las cosas…

Porque para bien  o para mal, cualquier paso que diera, me llevaría a algún lado. Aún no sabía si bueno o malo, pero mejor que la incertidumbre, seguro…

Y entonces supe que cuando no tienes nada que perder, eres más arriesgado, y ves las cosas de manera muy distinta.

sin nada que perder
Nada que perder (Internet)

Por eso estaba bien, por un momento, perder el tiempo, sonreirme, sonreirle, y hacer aquello que, de otra manera, no me hubiera atrevido a hacer, porque cuando eres un desahuciado de la vida y no hay nada que ganar, tampoco te importa perder, si que es pierdes…

 

 

Castillos en el aire…

Algunas veces, en mi caso muchas, hacemos castillos en el aire. Yo, demasiadas veces.

Soy una soñadora con los ojos abiertos que enseguida se pone a imaginar cosas, a hacer esos castillos en el aire con alguien, con nadie…Y después caigo con más fuerza porque al final lo que imagino no es como lo esperé…

castillos en el aire

Y también me pregunto si algún día habrá alguien dispuesto a soñar despierto a mi lado, a terminar esos castillos en el aire que suelo montarme y no soy capaz de parar, porque cuando me doy cuenta, estoy perdida en mi mundo, despierta, pensando en todo lo que podría ser..y nunca es…

 

Buscando a aquel extraño

Vio a aquel chico por casualidad. Mientras iba por la zona alta de la ciudad vio a ese chico caminando, solo, por una de las calles del barrio.

Y los siguientes días se pasó buscándolo, como si fuera a estar esperándola entre la gente, en la calle. Quiso darse una vuelta por el barrio, que no conocía en exceso, por si encontraba a aquel muchacho que la dejó prendada aquel día.

No se reconocía, porque nunca había buscado a un extraño como si de alguien conocido se tratase. No sabía dónde vivía, si quiera si aquella era su zona o solo estaba de paso como ella cuando lo vio, y aquel barrio era demasiado grande.

Quiso describírselo a quien conocía por allí, preguntar si lo habían visto, si les sonaba, si estaba en lo cierto o solo había sido una alucinación. Pero en cambio pensó que era mala idea hablar de un extraño a su amiga, porque podía pensar que estaba loca. Ella ya lo pensaba de sí misma solo con la idea de pensar en un extraño, que le robaba el sueño y en el que pensaba día y noche.

chico de espaldas

Por eso prefirió callarse, pero en cambio no fue capaz de quitar de sus pensamientos aquel cuerpo atlético y alto que se había encontrado hacía ya días caminando tranquilamente. No olvidó aquel pelo corto pero de corte presumido y moreno. Aquellos músculos que, sin ser excesivos, sobresalían de su camiseta, y aquel color aceituna de su piel.

Pero ¿cómo encontrarlo?

 

Su mirada…

Su mirada prendió su deseo y quiso ahondar en ella aún más. Porque hacia tiempo que no veía una mirada tan transparente, divertida y sincera. 

Por eso no tuvo recelo ni sintió vergüenza por permanecer ahí, mirándolo, mientras se divertía interpretando aquello que le transmitía.

 

mirada chico

Pero hubo una décima de segundo en que le dio por pensar que su mirada en realidad no la estaba viendo a ella, sino a otra persona que no estaba presente pero sí cercana a su ser. Por eso comprendió que era mejor no ilusionarse con esos ojos claros que tanto le habían transmitido.

La pieza del puzzle

Tengo la sensación de ser la pieza del puzzle que no encaja con nadie, es decir, esa pieza comodín que viaja sin ton ni son y que no tiene dónde reposar.

Soy consciente de que soy esa pieza que todo el mundo utiliza y finalmente desecha, abandonándome sin más…

Lo peor de todo es que me quedo sin recursos para intentar encajar y no me quedan fuerzas, estoy cansada de fingir que no me importa…Pero no siempre puedo ser yo la que tenga que pedir encajar, de vez en cuando creo que merezco algo mejor…

 

pieza puzzle

 

 

Sé lo que no quiero…

Sé lo que no quiero, pero no tengo claro si sé lo que quiero o lo que me conviene…

No estoy acostumbrada a que ningún bellezón se fije en mi o se gire al verme, pero tampoco me ha importado mucho. Y cuando uno lo hizo, no lo creí, siempre andé con la mosca tras la oreja, y el tiempo me dio la razón, no sé qué quería, pero estar a mi lado no.

No quiero a alguien que tenga mucha fachada y poco interior. No quiero alguien superficial que vaya mirando a su alrededor por encima del hombro. No quiero quien cultive su cuerpo más que su mente, su sensibilidad, su forma de amar o de ser cariñoso…

No quiero alguien vacío, prefiero alguien dañado que venga de vuelta de la vida y se encuentre a otro alguien dañado pero con ganas de encontrar con quien compartir.

No quiero quien se canse a los cinco minutos de tenerme al lado. Soy fría, lejana y algo distante, a la par que miedosa y desconfiada, pero cuando me implico con alguien, porque lo veo legal, soy una persona muy amorosa y cariñosa.

No quiero estar pendiente de alguien que pasa de mi, o que lo da todo en dos días y al tecero soy yo quien reclame atención.

No quiero pelear constantemente, quiero paz, calma, que los días sean divertidos y los problemas se superen en compañía.

no quiero ser como tú

No quiero quien me machaque o vea solo mis fallos, alguien que admire los detalles que pueda llegar a tener. Que no me culpe de ser imperfecta e intentar ser todo lo perfecta que pueda.

No quiero, no quiero…no quiero demasiadas cosas que imperan en la sociedad que me ha tocado vivir. Y estoy cansada de chocar con ese tipo de personas. Pero confío en que haya gente de verdad, sencilla, que no quiera dañar a nadie y tenga un corazón que no le quepa en el pecho…Y creo que no pido mucho…

En cambio me encantaría encontrar alguien con quien poner en pie mi vida…

Olvidar…

Olvidar es sencillo. Hasta que recuerdas que el lugar en el que vives no es tan grande y al final te tienes que dar de bruces con el pasado.

Olvidar es sencillo cuando te lo permiten. Si no se convierte en la peor de tus pesadillas. Pero el tiempo es sabio y cuando te permite que pasen los días, las semanas y los meses, al final se te hace el cuerpo y simplemente no te preguntas por qué. Y sabes que tienes muchos motivos para no volver la vista atrás.

Olvidar es sencillo cuando no te dieron una explicación lógica, cuando te la negaron. Cuando te pusieron en bandeja tener claro que la excusa con la que alguien se aleja de ti es tan absurda que es ilógico creerla.

Olvidar es sencillo cuando te colocas enfrente de alguien que no tiene ni idea de lo que quiere ni lo que le puedes aportar. Cuando estás delante de alguien que no tiene de con quién habla.

 

olvidar

Olvidar es sencillo cuando tus sospechas se cumplen. Cuando el tiempo te ha demostrado, y no tanto después, que lo que creías al final era cierto, que la fachada dice mucho de alguien y que la actitud, la personalidad y todo lo demás muchas veces se presiente con solo ver la envoltura de alguien…

Olvidar es sencillo, hasta que un día el tiempo te pone delante de ese alguien. Pero igualmente hay que tener la mente fría y volver al día de ayer cuando no te planteabas nada de esto…

Y simplemente olvidar, olvidar, olvidar…

 

Tu felicidad es tuya…

Quiso hablar con él y explicarle algo que había aprendido con el paso de los años, que su felicidad solo dependía de sí mismo. Que nadie podía hacer que su boca se arqueara en una linda sonrisa si él no quería.

Pero lamentablemente nunca quería escucharla. Hablaba con ella horas, pero evitaba los difíciles y complicados silencios para que ella no pudiera decirle todo lo que pensaba.

 

felicidad
Felicidad

Por eso ella nunca pudo decirle nada, nunca pudo recomendarle que cogiera sus penas y las tiraras al mar, que cogiera lo que le dolía y lo lanzara a la nada…

Nunca pudo decirle que estaba ahí para ayudarlo, que su felicidad solo le pertenecía a él, y que hiciera lo que quisiera, porque quien lo juzgara nunca estaría poniéndose en su piel…