Buscando a aquel extraño

Vio a aquel chico por casualidad. Mientras iba por la zona alta de la ciudad vio a ese chico caminando, solo, por una de las calles del barrio.

Y los siguientes días se pasó buscándolo, como si fuera a estar esperándola entre la gente, en la calle. Quiso darse una vuelta por el barrio, que no conocía en exceso, por si encontraba a aquel muchacho que la dejó prendada aquel día.

No se reconocía, porque nunca había buscado a un extraño como si de alguien conocido se tratase. No sabía dónde vivía, si quiera si aquella era su zona o solo estaba de paso como ella cuando lo vio, y aquel barrio era demasiado grande.

Quiso describírselo a quien conocía por allí, preguntar si lo habían visto, si les sonaba, si estaba en lo cierto o solo había sido una alucinación. Pero en cambio pensó que era mala idea hablar de un extraño a su amiga, porque podía pensar que estaba loca. Ella ya lo pensaba de sí misma solo con la idea de pensar en un extraño, que le robaba el sueño y en el que pensaba día y noche.

chico de espaldas

Por eso prefirió callarse, pero en cambio no fue capaz de quitar de sus pensamientos aquel cuerpo atlético y alto que se había encontrado hacía ya días caminando tranquilamente. No olvidó aquel pelo corto pero de corte presumido y moreno. Aquellos músculos que, sin ser excesivos, sobresalían de su camiseta, y aquel color aceituna de su piel.

Pero ¿cómo encontrarlo?

 

Su mirada…

Su mirada prendió su deseo y quiso ahondar en ella aún más. Porque hacia tiempo que no veía una mirada tan transparente, divertida y sincera. 

Por eso no tuvo recelo ni sintió vergüenza por permanecer ahí, mirándolo, mientras se divertía interpretando aquello que le transmitía.

 

mirada chico

Pero hubo una décima de segundo en que le dio por pensar que su mirada en realidad no la estaba viendo a ella, sino a otra persona que no estaba presente pero sí cercana a su ser. Por eso comprendió que era mejor no ilusionarse con esos ojos claros que tanto le habían transmitido.

Todo cambia….

Cuando depositas todas tus energías en conseguir tu objetivo, al final hay parte del mismo que se acaba materializando.

Es lo que tiene la positividad, esa actitud que todos deberíamos desarrollar, pero desafortunadamente no llevamos en los genes. Porque así todo cambia..

 

positividad
Insolente (Internet)

Pero hay mañanas que se activa sin querer, sin más, como quien no quiere la cosa, y comprendemos que nos sentimos mejor si pensamos en positivo, si creemos en nosotros, porque debemos ser los primeros que nos animemos a nosotros mismos a conseguir las cosas…

 

No soy perfecta…

No soy perfecta, pero de mis imperfecciones estoy orgullosa…

No soy quien se despierta con una sonrisa en los labios, sobre todo si toca madrugar, pero sí con las pilas cargadas de energía para luchar por mi día a día…

No soy ésa que siempre tiene una buena respuesta, porque cuando me ofusco, lo demuestro, pero en cambio, soy capaz de tornar mi actitud cuando entiendo que me equivoco…

no-soy-perfecta

No soy quien va regalando achuchones todo el día, pero me encanta demostrar cariño a mi manera, que es en la intimidad y a quien se lo merece…

No soy quien puede resistir sin ojeras cuando paso una mala racha, pero le pongo maquillaje a mis heridas y continúo…

No soy quien toma decisiones correctas siempre, pero de tropezar con la piedra intento aprender…

No soy la típica chica de revista, tengo un montón de desperfectos, físicos y personales, pero estoy orgullosa de ellos, porque me hacen ser yo, no cualquier otra…

No soy aquella que tiene el cuerpo perfecto, pero intento sentirme estupendamente bien con lo que tengo, con mis defectos y mis virtudes…

No soy una belleza de esas que hacen que los tíos se vuelvan a mirarla, pero tengo mi aquel, seguro que alguien reconoce que no estoy tan mal…

No soy la más inteligente, pero sin duda, intento aprender todos los días, para no quedarme atrás, en la vida, en el trabajo, en mis aficiones, etc…

No soy todo lo que buscas, pero quizás tengas que saber que tampoco vas a encontrar eso que crees que existe. Lo que no sabes ni sabrás nunca que dejaste marchar a alguien especial, singular y que, por encima de todo, quería estar, quería conocerte, quería…A lo mejor tú no estás a la altura de lo que dejas pasar y eres demasiado poco para a quien aspiras impresionar…

 

 

 

Soledad

No entendía por qué muchos a su alrededor tenían tanto miedo a la soledad. Era incomprensible.

No la soledad de sentirse desprovisto de amigos, familiares. Solo por no estar en pareja. No lo entendía.

Ella, tan acostumbrada a que los hombres fueran y vinieran en su vida, no ansiaba estar con nadie si ese alguien no le correspondía. No quería estar junto a alguien por estar. Si ese alguien que esperaba, llegaba, que fuera porque así lo desease, pero no por obligación.

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Por eso se había acostumbrado a sentirse cómoda estando sola, porque para ella esa soledad de la que algunos hablaban era la libertad de poder sentir que había un espacio reservado para alguien, alguien especial, no para cualquiera, porque cualquiera puede llenar un hueco, pero no de la manera que ella esperaba…

Por eso no entendía el miedo y el rechazo de algunos a la soledad…

Mi brújula

Mi brújula ha perdido el norte. Bueno, no sé si en algún momento dado tuvo claro dónde andaba.

Pero parecía que en las últimas semanas se había reconducido e iba en buena dirección. Pero de repente, le falló algo y se torció.

brujula

Ahora ya no sé si mi brújula sabe dónde se encuentra el norte, el sur, el este o el oeste. Porque cuando crees en algo y en alguien y finalmente sale huyendo de tu lado, se te queda cara de tonta, te haces mil preguntas que nadie responde y acabas por no entender nada. Y entonces te preguntas dónde está la lógica, dónde está lo positivo de todo esto…

Yo estoy aquí…

Solo quiero decirte que estoy aquí, aunque me repita para que no se te olvide, para que lo tengas siempre presente. Porque no me voy a ninguna parte, siempre y cuando tú no me alejes, no me apartes. Y si me pides que esté, entonces sí que no me muevo…

Solo me apetecería escuchar tu voz y comprobar tu estado de ánimo a través de tus palabras. Para, acto seguido, decirte alguna chorrada que te alivie por un segundo, un solo segundo. E intentar que no te des por vencido…

Solo me apetecería apretarte entre mis manos, aunque no consiga rodearte por completo, y decirte que todo va a salir bien, porque tu lucha no va a caer en saco roto.

Solo quisiera ver tu sonrisa, porque al final, para eso estamos, para disfrutar e intentar pasar, juntos, nunca en solitario, aquello que nos agobia o nos oprime el pecho y también aquello que nos llena de felicidad…

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Solo me gustaría escucharte alguna de esas cosas que tanto me hacen reir, o que tuvieras un mimo hacia mí como yo intento tener palabras de aliento para ti. Para no caer en pensar que no hay nada de aquello que, durante unas semanas, me llegaba de tu boca y me hizo sentir bien…y que me han hecho abrirme a creer en mi y en ti…

Solo me encantaría dar un paseo, o sentarnos el uno frente al otro… y mirarte…O hablar, hablar de ti, o de lo que te oprime, o de mí…o de todo…

Solo sé que estoy aquí y no me voy, no me marcho, pero no quiero pasar esa línea que pasa de ser un apoyo a ser alguien de quien huir…Por eso lo dejo aquí grabado, aunque no sé si lo leerás. Si en algún momento te quedan dudas, aquí tienes mis palabras, y como estoy segura de que no cambiaré de opinión, ahí las tienes, para que quede constancia…

 

No les hizo falta más

Se pasaron horas mirando la luna, sin hablar.

De vez en cuando, mirándose de reojo, pero no les hizo falta más, aquella noche no…

Y es que, cuando se sentían agusto, les sobraba el mundo, los demás, e incluso las palabras…

Y ésa era una de esas noches, de esos momentos, en que se bastaron solos y se olvidaron de todo y de todos…

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El plácido sueño

Con sus piernas entrelazadas en las de él se quedó plácidamente dormida, porque era el lugar más seguro que pudo encontrar.

Tras una tarde de besos y arrumacos, sin poder evitarlo, cerró sus ojos y se alejó de allí, de aquella habitación que compartía con su chico.

De repente, comenzó a soñar con momentos que había compartido con él…

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Soñar con él…

Cada día, deseaba que llegara la noche para soñar con él, con cada detalle de su ser.

Solo un encuentro les había mantenido cerca, pero fue suficiente para que hubiera memorizado cada detalle que le gustaba de él.

Fue suficiente para que, cada día, esperara a que cayera el sol e hiciera acto de presencia la luna y poder disfrutar haciendo volar su imaginación, deseando volver a tenerlo entre sus brazos…cerca de ella…

sonar
Dream (vista en Tumblr)